Viaje en furgoneta por Francia de 18 días con perros: Día 4. País Vasco francés; San Juan Pie de Puerto y Espelette Europa / Francia

A partir de aquí comienza una nueva etapa en nuestro viaje de 18 días en furgoneta por Francia, abandonamos la parte más salvaje del Pirineo para empezar una ruta por los pueblos más bonitos del País Vasco francés. Una ruta que nos iba a llevar los próximos dos días y medio hasta llegar al Océano Atlántico donde nuestro camino tomaría nueva dirección hacia el norte.

La ruta de los pueblos más bonitos del País Vasco francés fue algo inesperado, un mero trámite hasta llegar a la costa, pensábamos, jamás nos imaginamos que lo que no esperaba iba a ser una de las zonas más bellas de todo el viaje.

pais vasco francesEl día anterior hicimos la ruta por los lagos de Bious Artigues en el valle del Midi d’Ossau en pleno corazón del Pirineo, al terminar, nos pusimos rumbo a la ciudad de Orthez donde teníamos previsto pasar la noche y donde comenzaría nuestra ruta por el País Vasco.

Llegamos sobre las 8 de la tarde y practicamente todo estaba cerrado; restaurantes, bares y comercios… no había señal de vida por ningún lado, ya parecía que nos íbamos a la cama con estomago vacío. Finamente, mientras buscábamos camping, llegamos hasta el pueblo de  Arthez de Bearn donde tuvimos la suerte de encontrar un resturante, Lou Chabrot Restaurant. Un restaurante a la salida del pueblo con una pinta magnífica, nos trataron super bien y la comida estaba riquísima. Esa noche la pasamos en el camping municipal L’Orée du Bois donde no nos pusieron ningún problema con los perritos.

Orthez

Que gusto despertar en una tienda de campaña con el fresco de la mañana y poder darnos una ducha, desde que salimos de Alicante no pudimos asearnos como dios manda y ya se hacía pesado. Recogimos todo rápido y nos pusimos en marcha, un largo día de cosas por ver quedaba por delante y no había que perder ni un minuto.

plaza de orthezOrthez era bastante más grande de lo que no esperábamos en un principio lo cual nos defraudó un poco, además había bastante tráfico y en las zonas más céntricas todo estaba en obras. Dimos una vuelta rápida sin bajar casi del coche para hacernos una idea del pueblo y nos fuimos.

iglesia de orthezEl pueblo es bastante bonito y la arquitectura de las casas es bastante peculiar con ese encantó francés un poco en decadencia. En la plaza hay una gran iglesia pero estaba todo en obras con lo que era difícil de apreciar la belleza, desde ahí parten varias calles hacia arriba en dirección al castillo donde podréis ver las casas más peculiares y la zona más bonita del pueblo. El castillo es el de Moncade y solo se puede llegar andando.

Como os comentamos, es basicamente un lugar de paso y nuestro siguiente destino estaba a una hora en coche por lo que decidimos irnos y empezar la verdadera ruta de los pueblos más bonitos del País Vasco francés.

San Juan Pie de Puerto

Llegamos a San Juan Pie de Puerto bajo una densa cortina de agua, el mal tiempo  nos acompañaba desde que salimos de Alicante y parecía que no estaba dispuesto a darnos tregua, habíamos pasado de unos axfisiantes 30º a unos escasos 16º.

San Juan Pie de Puerto debe ser el pueblo más bonito de todo el País Vasco y uno de los más hermosos de toda Francia. Sus orígenes se remontan tan atrás que practicamente se pierden en el tiempo, desde eras prehistóricas la zona era un camino de paso entre el norte y sur del Pirineo, tiempo después se convertiría en una importante calzada romana.

San Juan Pie de Puerto es Navarra, al norte de la cordillera pero Navarra. Y es que nos encontramos a tan solo 8 km de la frontera con España en el paso de Roncesvalles, de ahí a que se le llame a pie de puerto.

Todo esta zona pertenecía históricamente al reino de Navarra y no fue hasta pleno siglo XVII cuando pasó a manos de los franceses definitivamente después de que Carlos I decidiera retirarse por el enorme coste económico que conllevaba defender toda la Baja Navarra.

murallas san juan pie de puertoNos encontrábamos dentro del coche esperando a ver si escampaba un poco, los días anteriores el tiempo no había sido mucho mejor pero al menos la lluvia nos había respetado. Finalmente el cielo dio un respiro y la lluvia dejo paso a un leve chiribiri, como dicen por aquí, o el clásico cala bobos. Al menos ya se podía caminar por las calles.

Aparcamos en la parte baja del pueblo y subimos andando hasta la parte antigua de la ciudad. Unas escaleras  remontan por la ladera de la colina en paralelo a las antiguas murallas de la ciudadela hasta llegar a una de las calles que entran en la ciudad. Es la entrada por la puerta de Santiago, o Saint Jaques en francés. Y es que nos encontramos en el punto de partida del conocido como Camino de Santiago francés que cruza los pirineos por Roncesvalles.

vistas desde el arco de saint jaquesEs al cruzar por debajo del arco de Santiago cuando nos encontramos con una villa hermosa, un pueblo tradicional con un marcado carácter vasco. La banderitas con los colores de la ikurriña recorren toda la calle principal de punta a punta, las tiendas venden productos típicos de la tierra y los carteles y nombres de los establecimientos están en euskera.

calle de la ciudadela en san juan pie de puertoEs increíble como a un lado y a otro de la cordillera pirenáica perdura tan antigua cultura. No ha cambiado nada, el paisaje es el mismo, las gentes son las mismas y la lengua también. Donibane Garazi, que significa San Juan y Garazi que es el tallo de una planta que crece por aquí, es el nombre del pueblo en euskera.

albergue san juan pie de puertoCaminamos por la vía principal de la villa y vemos multitud de albergues para los peregrinos, muchísima gente muy joven calzada con botas de montaña descansan en este lugar histórico donde empezarán uno de los más grandes viajes de su vida a lo largo de más de 800 km hasta el fin del mundo antiguo, Finisterre.

san juan pie de puerto con perrosDesde la calle de la Ciudadela nos desviamos a nuestra izquierda colina arriba hacia la antigua fortaleza navarra, el castillo de Mendiguren. Un regio edificio del siglo XII que defendía la ciudad de los ataques del norte, el ancestral castillo de los reyes navarros al que denominaron con gran acierto “la llave del reino”. Era tan importante en su época que los reyes le concedieron incluso sus propios fueros que posteriormente serían ratificados generación tras generación.

foso del castillo de mendiguren san juan pie de puertoAunque el edificio principal no nos entusiasmó especialmente, si que nos gustó mucho todo el foso defensor que lo rodeaba con todo ese musgo y enredaderas que cubrían gran parte de la piedra. Me pregunto si este foso estuvo lleno de agua alguna vez, es difícil de creer ciertamente ya que con la altura de las paredes no creo que hiciera mucha falta. Dentro del castillo de Mendiguren tampoco hay mucho que ver salvo una pequeña ermita que estaba cerrada y el patio interior del castillo.

puente castillo de mendiguren san juan pie de puertoUna vez terminada la visita, seguimos rodeando el castillo de vuelta al pueblo. Podemos seguir por una de las calles que baja que nos llevará de nuevo hacia las murallas por donde volveremos a la calle principal. A medida que la recorremos la afluencia de gente va aumentando notablemente, empieza a ser un poco agobiante y eso que el día no acompaña.

A derecha e izquierda seguimos viendo un montón de tiendas con quesos, embutidos, jamones y todo tipo de productos locales. Desde luego que esta gente sabe como cuidar sus cosas, los colores de la ikurriña nos siguen acompañando por arriba en forma de banderillas, en los carteles de las tiendas, en las puertas y ventanas de las casas… orgullosos de su historia, de su cultura y sus tradiciones los vascos no se dejan amedentrar por un mundo cada vez más globalizado.

centro de san juan pie de puertoMe pregunto si en el resto de la península hablaríamos una lengua parecida antes de la llegada de los romanos. Tal vez un día se descubra la Piedra Roseta de las lenguas íberas al latín y entonces nos demos cuenta de cual es nuestro pasado.

San Juan Pie de Puerto es también conocida por las inscripciones que aparecen encima de las puertas de la mayoría de las casas, hay una que incluso aparece el precio del trigo en 1789. Si os fijáis podréis ver que la tipografía utilizada es la misma que se puede encontrar hoy en día por cualquier punto del País Vasco, y es que de aquí fue de donde se sacó. Al final de la calle de la ciudadela comienza la calle de España donde empieza el camino de Santiago.

iglesia de saint etienne san juan pie de puertoAntes de cruzar el río Nive llegamos a la prisión de los obispos junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza del Puente con una forma bastante particular y que data del siglo XII. Al cruzar por debajo de la iglesia y echar la vista atrás nos damos cuenta de que la iglesia tenía función defensiva y que en realidad forma parte una gran muralla conocida como la muralla de España y que forma parte del antiguo mercado medieval.

muralla san juan pie de puertoJunto al río Nive se encuentra uno de los puntos más famosos de todo el pueblo, el puente de Eyheraberry. Un romántico puente de estilo románico sobre este apacible río que hace las delicias de cualquier fotógrafo. Junto al río podremos encontrar una famosas crepería donde podréis probar alguno de los crepes más sabrosos de todo el País Vasco francés.

puente de eyheraberry san juan pie de puertoLa parte al sur del río está mucho menos desarrollada y ya no hay mucho más para ver. De hecho, la ciudad vieja acaba aquí. A partir de este momento las calles empedradas, las inscripciones y el encanto medieval deja paso a una zona mucho más moderna fuera de las murallas donde volvemos a encontrarnos con bastante tráfico. Dimos la vuelta rodeando la zona nueva del pueblo para ir más rápido.

rio nive san juan pie de puerto

Espelette

Si existe un pueblo en el País Vasco francés típico de postal, ese es sin duda, Espelette. Se trata de un pueblecito muy pequeño pero de enorme orgullo. Un pueblecito que trabaja la tierra, un pueblecito que con honra muestra al mundo los frutos de tan arduo trabajo colgando como trofeos los pimientos que cultiva. Son los pimientos de Espelette, con denominación de origen, y exportados al mundo entero.

espelette pais vascoSe trata de uno de los pueblos donde se aprecia la más tradicional arquitectura vasca con esas fachadas blancas impolutas decoradas de traviesas de madera roja y de enormes ventanales del mismo color. Claro, los colores de la ikurriña, aquí lucen sus colores con gran dignidad.

pimientos de espeletteFuera de la calle principal no hay mucho más para ver, esta sin embargo disfruta de mucha vida por la enorme cantidad de turistas que se desplaza hasta aquí cada año. Y no es para menos, ver los pimientos colgados de todas las casas mientras se secan al sol estival es algo único y que llama poderosamente la atención.

El origen de los pimientos de Espelette se remontan a 1650 cuando un marinero vasco que navegó junto a Colón trajo unos pimientos a estas tierras. Estos se utilizaron en principio con fines medicinales, luego para conservar el jamón y hoy están presentes en todos los platos de la cocina vasca. Son tan importantes que tienen incluso su propio festival. El festival del pimiento de Espelette, que se celebra el último fin de semana de Octubre de cada año.

Otro de los edificios más representativos es el hotel Euzcadi, un edificio con planta de masía señorial vasca en el centro del pueblo donde los pimientos, a forma de guirnaldas, cuelgan por toda la fachada principal. Me pregunto si los pondrán también en el árbol de Navidad, apuesto a que sí.

hotel euzkadi pimientos de espelette fachadaA las afueras de Espelette, sobre una colina tan verde como un trébol irlandés se asienta el solemne castillo de los Barones de Ezpeleta.  Convertido a ayuntamiento y oficina de turismo en nuestra época, en el pasado tuvo un uso bien distinto. En el siglo X tenía la función de defender los alrededores y su posición le daba una ventaja estratégica sobre el enemigo. Es un buen sitio para tumbarse en la mullida hierba a disfrutar del sol que empezaba a asomar tímidamente después de casi 4 días sin verlo.

castillo de espelette pais vasco francesOtro edificio que bien merece una visita es la iglesia de Saint Etienne. Otro edificio semifortificado, se ve que por aquí andaban todo el día a la gresca. Dentro de la iglesia hay un retablo del siglo XVIII que representa la lapidación de de Saint Etienne.

iglesia de saint etienne espelette pais vascoAl rededor de la iglesia encontramos un antiguo cementerio y en una de las lapidas lo que leímos nos dejó petrificados, Familia Zugarramurdi… ¿habíamos leído bien? ¿eran a caso familia de las brujas quemadas en la más famosa de las cuevas de Navarra?

cementerio iglesia de saint etienne espeletteA las afueras de la iglesia hay otra zona muy pintoresca junto a un pequeño arroyo, una sombría pradera junto al agua que corre encajonada por las viejas masias de la zona más antigua de todo el pueblo. Las casas totalmente descuidadas, devoradas por la vegetación y las humedades parece que luchan por no caerse a pedazos. Nos gustó mucho más toda esta zona de Espelette que la más céntrica, nos pareció mucho más auténtica, solitaria y arcaica.

rio espelette iglesia de saint etienneAquí acabó nuestro día por los pueblos más bonitos del País Vasco francés, era hora de buscar un camping para pasar la noche y descansar. Os advierto que, pese a estar a menos de 15 minutos en coche de España, los horarios son 100% franceses y a las 8 ya no encontraréis nada abierto; si queréis encontrar algún sitio para dormir lo tendréis que tener ya localizado sobre las 7 u os será realmente difícil. Por otro lado los restaurantes tampoco cierran mucho más tarde, así que, la vida al norte de los pirineos acaba mucho antes.

Si queréis encontrar un buen camping para pasar la noche os recomendamos el Harazpy al lado de Ainhoa, está junto al pueblo que visitaríamos el día siguiente, es todo una gran pradera con muchas sombras y los servicios son pasables. Junto a la frontera está el Xokoan que ya os digo que no vale nada, es estrecho, feo, sucio y las mujeres que lo cuidan son unas desagradables. El precio de los campings siempre rondan entre los 20 € y 30 €.

Aquí terminaba nuestro primer día en el País Vasco francés, San Juan Pie de Puerto nos cautivó y Espelette nos pareció adorable. Mañana volveríamos, por un rato a Navarra, no podíamos seguir adelante sin visitar las cuevas de Zugarramurdi que estaban a menos de media hora.

 

 

 

 

 

 

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