Viaje en furgoneta por Francia de 18 días con perros: Día 1. Canfranc. Aragon / España / Raíces perdidas / Valles Occidentales y Jacetania

Aquí es donde todo empieza, nuestro gran viaje en furgoneta por Francia de 18 días y acompañados de nuestros cinco perros; el mejor viaje de nuestra vida. Se trata de un viaje al lado de casa, tan solo íbamos al país vecino, ni siquiera tanto, no íbamos a subir más al norte del centro del país galo, era un viaje de estar por casa… pero se convirtió en el viaje más completo que hayamos hecho jamás.

Un largo camino quedaba por delante hasta llegar a la frontera de nuestro vecino del norte, iba a ser un día largo, un día de calor sofocante y sin duda agotador después de tantas horas en la carretera… pero daba igual, nuestras vacaciones de verano habían comenzado.

Como ya os contamos en el post anterior de consejos e itinerario, no teníamos ninguna prisa por “pasar al otro lado” de hecho, ni siquiera cruzaremos mañana al despertar. No… este viaje está pensado para disfrutar, para ver un montón de sitios, pero para verlos bien. 

Estación internacional de Canfranc

rio aragon canfrancNuestro primer destino no podía haber sido más afortunado, un lugar único, un enclave donde el tiempo se detuvo, donde ya no se escuchan silbatos y el último tren hace mucho ya que salió.

Como sabéis si nos seguís con regularidad, nos encanta el romanticismo que desprenden los lugares abandonados, los lugares de misterio y que parecen atrapados en el tiempo. Decidimos crear una categoría especial para todo este tipo de lugares que esconden tantos misterios en su interior y la llamamos “Raíces perdidas”. la estación internacional de Canfranc es, sin lugar a dudas, digna merecedora de pasar a estar categoría junto a otro tesoro aragonés, Belchite.

edificio de los viajeros canfrancLlegamos a Canfranc al atardecer, la hora más mágica, si queréis visitar la estación esta es la mejor hora. Ahí estaba, un edificio imponente, grandioso, nos encontrábamos más ante un palacio de corte imperial que ante una estación de tren. Habíamos visto muchas fotos, pero cuando nos situamos de frente ante su majestuosidad caímos en la poca justicia que le hacían.

Canfranc es un espectro de hierro y hormigón, un fantasma de un pasado que puso ser y que nunca fue, una historia truncada en más de una ocasión y a la que el velo de los infortunios acompaña desde hace un siglo.

tejado estacion de tren canfrancCaminamos por las vías muertas en el lugar más decadente que jamás hayamos conocido, es como pasear junto a un enorme féretro; tejados de pizarra, un estilo modernista francés, más de 200 metros de largo y más de 75 puertas por cada lado, la publicidad del ayuntamiento de la época alardeaba de que era más grande que el Titanic. Un gran símil si tenemos en cuenta su destino común.

estacion de tren abandonada canfrancEs conocido como el Edificio de los Viajeros y tiene tres plantas; por fuera, una fachada que por más que la mires no deja de impresionar, nadie queda indiferente a la multitud y variedad de detalles. Poco queda ya del lujoso interior, los vestíbulos con enormes lámparas de arañas colgantes del techo, muebles de madera noble y escaleras de mármol. Hoy ya no queda nada, el interior es hueco y los daños irreparables. La entrada al vestíbulo principal está prohibida y hay cámaras de vigilancia para evitar que la gente siga destrozándolo todo.

visitar estacion de tren de canfrancCaminamos por las vías en dirección al sur y vemos como la ostentación del Edificio de los Viajeros deja lugar a edificios mucho más humildes y prácticos que eran utilizados como talleres, almacenes y que hoy están completamente en ruinas. Estos edificios si que están abiertos y dentro hay multitud de objetos abandonados que harían las delicias de cualquier investigador.

Una tenue luz amarillenta nos recuerda que nos abandonan las últimas luces del día, las vías se pierden entre los sombríos árboles dando un aspecto tenebroso que nos recuerda a películas ochenteras.

cagon abandonado estaciond de tren de canfrancNos dirigimos hacia un lugar que nos cautiva, un solitario y herrumbroso vagon de tren, apartado en la orilla de una via muerta con el oxido devorando sus entrañas. ¡Dios mio que lugar! Estamos eufóricos, ¿Qué ha pasado en este lugar? parece que andemos por un mundo postapocalíptico, que seamos los últimos humanos sobre la tierra.

trenes estacion de canfrancNo podemos resistirnos, nos enganchamos de la cobriza carrocería y subimos los peldaños que nos llevan al interior del vagón, dentro está todo completamente destruido. En su interior, los viejos suelos y paredes revestidas de madera han desaparecido y no hay más que un amasijo de hierros y un suelo podrido que es una auténtica trampa. Hay que pisar por las vigas del chasis y aún así no ir muy adentro ya que el peligro de que ceda el suelo es inminente.

vagones abandonados en canfrancDesde el viejo vagón cruzamos las vías y nos  dirigimos hacia la zona de las cocheras, los andenes y los muelles de carga. Esta es la zona más desvencijada, la vegetación ha crecido exuberante por doquier, los tejados completamente destartalados, vías que no llevan a ningún sitio… la noche casi se nos está echando encima, bajo las sombras todo parece aún más sombrío, es un lugar con una magia especial. Estamos enamorándonos, sin querer, de la hermosa estación de Canfranc.

muelles estacion de tren canfrancEncontramos otro vagón como el anterior, detenido en medio de las vías, este vagón no ha sido apartado a un lado, este vagón corría por las vías hasta detenerse justo en este lugar. Algo debió pasar, tiene un aspecto sombrío a pesar de estar en mejores condiciones que el anterior, el color verde de la carrocería sigue luciendo aunque mucho más desgastado y apagado; en las ventanas… barrotes, como si de una prisión con ruedas se tratara.

Tiene un aire sombrío, seguramente se utilizaba para el transporte de animales vivos, o quizás para algo más. Detenido bajo el puente de carga, parece congelado en el tiempo, varado en medio de la carretera de hierro, no sabemos si iba o venía pero lo que si sabemos es que ya no irá a ningún sitio. Más adelante, escondido entre la arboleda, otro vagón. Y así, innumerables carros de hierro oxidado salpican toda la pradera donde se asienta la antigua estación, es un lugar desolador, lleno de misterio que le da un aire de romanticismo.

estacion de tren abandonada pirineo canfrancJunto a los talleres y muelles de carga nos movemos, caminamos bajo los tejados de metal agujereados por las inclemencias del tiempo y vemos al final una extraña escalera. Como si de una boca de metro fantasmagórica se tratara, vemos unos pasamanos que se pierden en la oscuridad.

Nos acercamos al primer peldaño y nos asomamos, es como mirar al fondo de un un hondo pozo, bajamos el peldaño vacilando y después otro más. No sabemos lo que nos vamos a encontrar abajo, miramos hacia atrás y todo está ya en penumbra, hace rato que el Sol fue vencido por las estrellas. Comenzamos a descender esperando escuchar el gruñido de alguna alimaña que nos haga dar un brinco, o lo que es peor, el gruñido de algún extraño ser Dios sabe de que especie. Abajo del todo, tan solo tinieblas, sacamos la linterna y vemos como un túnel se extiende a nuestra izquierda y a nuestra derecha.

tuneles abandonados estacion de tren canfrancSon los túneles que comunican los andenes. Los pasillos corren por debajo de la tierra en la más absoluta penumbra, todo está en silencio excepto el continuo goteo de las humedades que caen por las paredes, el suelo está prcaticamnete inundado con más de un dedo de agua y del techo cuelgan innumerables focos y cables de electricidad, mala combinación. Recorremos todos los pasillos a uno y otro lado, están tapiados y no llevan a ningún sitio, estamos gozando como nunca.

canfranc de nocheDe regreso al Edificio de los Viajeros vemos una zona que si que está en funcionamiento, se trata del Canfranero, un único vagón que comunica Canfranc con Jaca, Huesca y Zaragoza y que hace dos viajes al día, parece que algo de vida al menos si que tienen estas viejas vías. La noche ya es completamente cerrada y a eso de las 10 es cuando empieza el espectáculo, ¿pensabais que eso era todo? En los meses de verano, sobre las 10 de la noche, hay un espectáculo de luz y sonido en el edificio principal. Hay que salir a la calle para poder verlo bien.

Un espectáculo de luz y sonido

estacion huesca zaragoza canfrancEl edificio principal empieza a iluminarse de todos los colores y una música con efectos sonoros de trenes suena en todo el valle. Es un exhibición multimedia de la historia de la estación que está muy chula. Desde sus incios hasta el día de hoy la estación ha pasado por mucho, ha vivido dos dictaduras, una república, una guerra civil y dos guerras mundiales. Ahí es poco.

Una vez finalizada la función llegó la traca final, desde hacia un rato se veían rayos por las partes más altas del valle, cuando quisimos darnos cuenta un gran granizada comenzó a caer y la poca gente que había por las calles corría para ponerse a salvo.

el canfranero estacion internacional de canfrancA nosotros que nos pilló en carretera, buscábamos algún sitio para resguardarnos, se escuchaba el ruido del hielo caer contra el techo de la furgo y parecía que iba a romper los cristales. Por suerte, a un par de kilómetros encontramos un túnel donde poder refugiarnos. Estábamos en la boca de salida, detrás de nosotros un par de coches más habían aparecido y estaban parados. Cada vez caía con mayor intensidad y al poco vimos llegar a un coche por el lado contrario con la luna completamente rajada. Vaya suerte habíamos tenido. Al día siguiente salió en las noticias que la granizada había causado grandes destrozos en tejados de fábricas y granjas sobre todo en Navarra.

espectaculo de luces canfrancUna vez escampó, retomamos el camino y nos dirigimos hacia Pueyo de Jaca, en el embalse de Búbal, donde íbamos a pasar la noche. Hay un parking de caravanas en el pueblo gratuito ideal para pasar la noche. Al día siguiente nuestro viaje continuaba y haríamos la última ruta en España, el Ibón de Anayet.

Historia de la estación de Canfranc

Aragón siempre ha añorado una comunicación allende los Pirineos como la que tienen sus vecinos navarros y catalanes, pero situada en el corazón del Pirineo entre gigantescos colosos de roca y hielo ha hecho que desde tiempos inmemoriales, los pasos de montaña estuvieran vetados durante gran parte del año. No fue hasta la llegada del ferrocarril cuando se vio la primera oportunidad.

vias muertas canfrancDespués de la Guerra de Independencia el proyecto comenzó a fraguarse pero no parecía más real de lo que es un espejismo y aún hubo que esperar casi cien años. Al fin, durante el reinado de Alfonso XIII comenzaron las obras y el sueño comenzó a materializarse.

Nos encontramos pues, aunque en principio no lo parezca, ante la mayor obra de ingeniería de la época. Construir una estación en un lugar tan salvaje no era tarea fácil, había que sortear escabrosos barrancos, desviar el cauce del río Aragón el cual pasaba justo por el centro de donde se iban a instalar los andenes, aplanar el terreno que caía en vertical desde los empinados riscos de las cumbres y sobre todo hacer frente a las continuas avalanchas de nieve que invierno tras invierno asolaban el valle. Para esto se hubo que plantar más de dos millones de árboles en la ladera de la montaña.

La Guerra Civil española

fachada principal estacion de tren internacional de canfrancDurante la dictadura de Primo de Rivera, al fin se colocó la última piedra y la estación de Canfranc comenzó a recibir pasajeros y uno de los valles más aislados de la geografía patria vio como el progreso llegaba a sus tierras… esto no duró mas de 8 años cuando al estallar la Guerra Civil, el ejército franquista rapidamente tomó el valle y tapió el túnel que conectaba con el país galo para evitar que llegara ayuda al bando republicano o, incluso, evitar una posible invasión.

La II Guerra Mundial y el oro Nazi

En 1940 se reabrió aunque nunca llegó a alcanzar el esplendor añorado. Ultimas investigaciones han revelado que la estación de Canfranc fue un lugar estratégico durante la II Guerra Mundial; durante el conflicto bélico, los alemanes de las SS y de la Gestapo ocuparon el lado francés de la estación controlando el paso de viajeros y mercancías a un lado y otro de la frontera.

tren llegando a canfranc

Unos documentos encontrados por casualidad revelan que, por la estación de Canfranc pasaron casi 90 toneladas de oro Nazi expoliado a los judíos, un oro procedente de Suiza y que se blanqueaba en España. Una parte de este oro era para pagar el Wolframio español que se mandaba camino de Alemania para la construcción de tanques. Pero la mayor parte de ese oro iba con destino a Portugal que era la puerta natural a Sudamérica.

edificios abandonados canfrancCanfranc vio el lado más terrible de la guerra, refugiados de uno y otro bando cruzaban la frontera huyendo de las posibles represalias. Alemanes vencidos que buscaban una vía de huida de una Europa dominada por los aliados. También fue lugar de huida de judíos que escapaban de la barbarie, de refugiados españoles que huían a Francia y de espías de uno y otro bando.

Los habitantes de Canfranc cuentan que los alemanes practicamente vivían en la estación, que asistían a conciertos de piano en el comedor y que estaban perfectamente integrados con la gente del pueblo.

La relación era más que fructífera, Franco debía devolver el favor de la Guerra Civil a los alemanes y las toneladas del codiciado mineral gallego llenaba vagones con destino al país germano, unas exportaciones que estaban prohibidas por la Comunidad Internacional pero que España no respetaba. Finalmente Estados Unidos bloqueó las importaciones de petróleo de España y el comercio de Wolframio llegó a su fin y con él, el fin de la II Guerra Mundial.

oro nazi canfranc

Si hay algún lugar donde la sombra de la conspiración planea es sin lugar a dudas en esta estación, dos accidentes más que sospechosos hacen pensar que los franceses no estaban muy contentos con el funcionamiento de la estación, el primero en 1931 cuando un gran incendio arrasó la biblioteca y el restaurante y que solo afectó al lado español; y la segunda, en 1970 cuando un tren francés descarriló destruyendo el puente de l’Estanguet por un fallo eléctrico en los frenos que provocó una catastrofe y el abandono total de la estación. Parece ser que la empresa del lado frencés estaba inmersa en una espiral de pérdidas cada vez mayores y buscaba el cierre definitivo de la via. 

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