Ochagavia, tradición navarra a las puertas de Irati España / Navarra

La tierra del lobo junto al río, Ochagavia en euskera. Animal mítico y misterioso donde los haya, deslizándose sigiloso entre las sombras de la noche, el lobo ha sido temido por el hombre desde el principio de los tiempos. Dos grandes depredadores disputándose unas mismas tierras no presagiaba nada bueno. Ochagavia, en tierra de lobos.

Nuestro viaje por tierras del viejo Reyno de Navarra fue todo un baño de la España mágica y ancestral. Es un territorio único donde las haya, de viejas historias, de antiguos mitos y de valientes hombres que forjaron a base de hierro y sudor la expulsión de los musulmanes de la península para siempre.

ochagavia en el pirineo navarroLas Bardenas Reales, el bosque de Irati, Roncesvalles, cueva de Arpea… son lugares singulares, lugares de culto antediluviano que hunden sus raíces en los tiempos más oscuros que ha conocido el hombre. Navarra es el origen, donde todo comenzó. Una tierra que nos enamoró.

Nuestro viaje nos llevó por toda la comunidad foral de sur a norte, desde el árido desierto de las Bardenas Reales hasta los verdes pastos y frondosos bosques del Pirineo. La parada en Ochagavia de camino a Itari es obligada, uno de los pueblos más famosos del Pirineo y también uno de los más bellos.

rio anduña ochagaviaLlegamos al atardecer en pleno Otoño y los colores ocres de la interminable selva de robles y hayas relucían con los últimos centelleantes rayos del astro sol. Enseguida vimos como esta pequeña población situada en el más recóndito valle navarro, Zaraitzu, el de Salazar, había cambiado y se había adaptado a los nuevos tiempos gracias a la mejora de las comunicaciones y la llegada del turismo.

Ochagavia es el nodo del Zatoya y el Anduña, lugar donde estos dos ríos confluyen y se pierden por el valle.

puente de piedra ochagaviaOchagavia es un pueblo resurgido de sus cenizas, en 1794  la invasión francesa arrasó completamente la villa quemando más de 150 casas y quedando no más de ocho en pie, el pueblo fue reconstruido piedra a piedra y volvió a florecer.

Al final del pueblo hay un gran aparcamiento de caravanas donde dejar el coche y poder dar un paseo por las callejuelas de Ochagavia. El río Anduña cruza el pueblo de norte a sur separandolo en dos barrios, nos llamó la atención lo seco que bajaba para ser una zona tan húmeda como lo es Navarra. El margen derecho del río es una zona llena de barecillos y sitios donde picar algo, nos pareció como si fuera la zona más nueva del pueblo.

casas de ochagaviaDimos un paseo, bajamos a la orilla del río con los perros donde estuvieron disfrutando del agua después de tan largo viaje. Poco a poco los niños que había por la zona, sorprendidos de ver tanto peludo se fueron acercando a ver si los podían acariciar.

Sin duda, la zona más chula del pueblo es la que está en el margen izquierdo, se nota que es la zona más antigua, típico pueblo pirenaico con calles empedradas, cuestas hacia arriba, casas de piedra y techumbres empinadas a dos aguas… pero todo con ese toque de color tan característico del mundo rural de Euskal Herria.

calles de ochagaviaAtravesamos las estrechas callejuelas, estrechos abrigos pensados para resguardarse del frío del invierno y poco a poco vamos llegando hacia las zonas más altas del pueblo hasta ver al fondo alzarse majestuosa como una gran torre defensiva el campanario de la iglesia de San Juan Evangelista. Una iglesia construida en la Edad Media pero que fue restaurada durante los siglos XVI y XVII combinando hoy estilos de las dos épocas.

torre iglesia de ochagaviaLa verdad es que impresiona, levantar la cabeza buscando la veleta en lo más alto del campanario da sensación de vértigo. Llegamos hasta la zona donde se encuentra la entrada y aún nos fascinó más si cabe, un enorme portalón de madera tallada con estilo navarro enclavado en un patio delimitado por grandes arcos. Seguramente debió tener algún tipo de función defensiva en el pasado ya que asemeja más a una fortaleza que a una simple iglesia.

iglesia de san juan evangelista de ochagaviaLa zona alta del pueblo es un mundo aparte con respecto a las zonas al margen del río, mientras abajo ves gente de todos los lugares, gran cantidad de turistas y un montón de ambiente; aquí tan solo hay paz, apenas nos cruzamos con nadie callejeando alrededor de la iglesia.

Seguimos ascendiendo por la calle principal, asemejaba más a la ladera de una montaña que a una calle por la pendiente, y poco a poco fuimos descubriendo una nueva panorámica del pueblo que nos encantó. A medida que ganábamos altura íbamos descubriendo los tejados de la casa, nuestra vista se alzaba por encima de todos ellos formándose un paisaje idílico de casas blancas con tejados colorados enclavadas en un valle excepcional.

antiguos tejados ochagaviaEn la parte más alta hay una balconada desde donde podemos contemplar todo el pueblo y las montañas de alrededor y, si subimos un poco más, encontramos que el pueblo acaba y comienza un sendero con un cartel que enseguida nos llama la atención, es el sendero a la ermita de Muskilda. El antiguo camino a Irati y que va mucho más allá de una simple ruta de montaña. La tradición cuenta que la ermita Muskilda, la iglesia de San Salvador y Roncesvalles forman un triangulo mágico donde quedó encerrado el Basajaun, el Señor de los bosques.

Se trata de una ermita situada en la cumbre de la montaña que le presta el nombre a 1000 metros de altitud, data del siglo XII y fue mandada construir con Sancho VII El Fuerte rey de Navarra, al parecer este monarca media mas de 2,20 metros de altura. Un auténtico gólem teniendo en cuenta que para nosotros ya sería considerado un gigante.

senda ermita muskilda ochagaviaLa ruta hasta la ermita Muskilda no llega a los 2 km pero tiene un considerable desnivel. Nosotros no pudimos hacerla porque se nos echaba la noche encima y teníamos que buscar algún lugar para pasar la noche. Decidimos dar la vuelta y bajar de nuevo hacia el pueblo en busca de la furgo. Dejábamos atrás un pueblo que es toda una joya de la arquitectura tradicional en la zona más occidental de los pirineos españoles.

La verdad es que nos encantó aunque no pudimos dedicarle más de 3 horas. Al día siguiente teníamos pensado hacer la ruta del bosque de Irati y este es el mejor punto para un campamento base. Esa noche dormimos a más de 1300 metros de altitud en el puerto de la Tapla junto al mirador de Goñiburu. Despertar a esa altitud en el corazón del Pirineo navarro es una experiencia que todos deberíamos vivir. Si queréis saber más sobre este sitio no os perdáis la continuación de la aventura en el siguiente post de la Selva de Irati.

techo de madera iglesia de ochagavia

 

  

 

 

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