Verona y Sirmione en el lago Di Garda, nuestro viaje por el norte de Italia con perros. Europa / Italia

Este es el inicio de uno de los viajes más grandes que jamás hayamos hecho por Europa, un viaje de 21 días en los que recorrimos más de 8000 km y 7 países: España, Francia, Italia, Eslovenia, Hungría, Croacia y Serbia; a cada cuál más desconocido para nosotros. Un viaje que hicimos en el verano de 2013 y al que nos acompañaron nuestros dos grandes perros que muy tristemente ya no están con nosotros, Yula y Coco.

viajar con perros por europa Un viaje que comenzó en Alicante y que nos llevó hasta los confines de la Unión Europea tanto al este como al sur. Todo comenzó en nuestra ciudad, teníamos claro desde el principio que íbamos a recorrer miles de kilómetros y que las horas en carretera iban a ser interminables, pero merecía la pena, un viaje con nuestros perros era lo que deseábamos.

Como os podéis imaginar, los dos primeros días fueron casi un conducir sin descanso, primero salir de España que desde Alicante ya te lleva tus 8 horitas tranquilamente; y después legar hasta Italia que te puedes tirar perfectamente otras 10. Lo normal que solemos hacer en estos casos es hacernos toda España y parte de Francia del tirón y así el segundo día de viaje poder visitar algo, es lo mejor que pudimos hacer y, ¡vaya si nos salió bien!

La noche del primer día la pasamos en un pequeño hotel de apartamentos en la zona entre Montpellier y Marsella, llegamos casi a las 11 de la noche y la verdad es que nos costó bastante encontrar alojamiento, no por ir con perros sino por que estaba todo completo. Así que para la próxima vez ya sabemos que en temporada alta mejor ir con hoteles ya reservados. El segundo día nos levantamos y nos volvimos a echar a la carretera para hacer el último tramo, que sin duda es el peor, la autovía que cruza de Francia a Italia. Practicamente todo el tramo desde Marsella hasta Genova es una odisea, hay muchísimo tráfico y curvas sin fin.

Playa de perros en el Lago di Garda

Después de un trayecto de unas 5 horas largas de conducción y bajo un sol de justicia, por fin, empezaban nuestras vacaciones. ¡Habíamos llegado al Lago di Garda! Creernos cuándo os decimos que es la mejor decisión que pudimos tomar, llegamos a mediodía en pleno Agosto, cansados, sudados, hartos de ir por carretera… ¿meternos a ver una ciudad? No, gracias. Necesitábamos refrescarnos urgentemente, estirar las piernas, disfrutar de la naturaleza, tranquilidad… y eso solo lo puede ofrecer un lago.

El lago di Garda no es que sea grande, ¡es que no tiene fin! se trata de un lago glaciar alpino que tiene una superficie de casi 400 km2, casi 60 de largo por casi 20 de ancho y un perímetro de 160 km. Osea, una auténtica locura, no existe nada parecido en España pero vamos, ni de cerca. Un lago que pese a tener un clima mediterráneo cuenta con todo un horizonte de montañas alpinas que os dejarán sin habla.

Nosotros solo estuvimos en el lago un día pero si queréis conocerlo a fondo lo suyo es dedicarle entre dos y tres días para así ver todos los rincones que esconde, sus preciosos y pintorescos pueblos subalpinos y poder darle toda la vuelta por carretera.

Llegados a las orillas del lago y un poco despistados, no sabíamos muy bien hacia donde dirigirnos; lo primero que nos llamó la atención fue que estaba todo muchísimo más urbanizado de lo que pensábamos. Creíamos que iba a ser todo campo, que equivocados estábamos, en realidad es como si fuera una zona de costa.

playa de perros lago di gardaEchamos un vistazo a Google maps intentando ver zonas que estuvieran despejadas de casas y urbanizaciones y no tardamos mucho en dar con el lugar: Braccobaldo Beach, la playa “dog friendly” paraíso de los perros.

playa de perros italiaRecuerdo cuando llegamos allí por primera vez como nos impresionó, acostumbrados a España que no podíamos ir a ninguna playa con nuestras mascotas, nos pareció que nos llevaban años de ventaja. Recordad que estamos hablando del año 2013 y por aquel entonces algo así era impensable por nuestra zona.

braccobaldo beach en italiaSe trata de una playa en la que se paga entrada, por 15 € te dejan entrar con tus mascotas, os dejan dos tumbonas con sombrilla y un kit de limpieza de perros que incluye un peine, bolsas de la caca y no recuerdo que más.

La playa está en unas condiciones inmejorables, todo completamente limpio, un montón de tumbonas, sombrillas… y sobre todo, perritos, muchos perritos. Aquello era una juerga, perros tomando el sol, otros a la sombra, corriendo, nadando, niños por en medio; perros de todos los tamaños, razas y colores disfrutando de un hermoso día de verano sin que nadie se sintiera molesto. Además la playa cuenta con duchas para poder lavar a los perros después de un intenso día y así poder montarlos en el coche sin arena y sin sal.

playa de perros braccobaldo en lago di garda italiaPracticamente nos tiramos toda la tarde a la bartola disfrutando del agua en un ambiente inmejorable. La playa está realmente bien y en su momento nos encantó. Viéndolo desde 2017 cuando ya disfrutamos de este tipo de playas en España, ya no nos parece tan espectacular e incluso lo vemos algo caro, por otro lado, también es verdad que os alquilan las tumbonas y eso en cualquier playa tampoco es barato.

Sirmione y la fortaleza del lago

Conforme fue cayendo la tarde nos fuimos de la playa y nos fuimos paseando hacia el pueblo de Sirmione que se encuentra en esa pequeña península que se introduce en el lago. Para llegar lo mejor es acercarse todo lo posible con el coche hasta dejar el coche en un parking, son de pago, y desde ahí caminar hasta la fortaleza por la costa.

bañarse en el lago di gardaMientras caminábamos por el paseo descubrimos otros lugares que también hubieran estado genial para pasar el día bañándonos con los perritos y además gratis. Es un paseo en la costa este de la pequeña península donde encontramos varías zonas de césped y escaleras que bajan hasta el agua. A pesar de ser ya casi de noche el calor era insufrible y no pudimos negarnos a darnos algún baño más.

orilla del lago di gardaAl rato de pasear en dirección al pueblo nos dimos cuenta de que igual estaba aún un poco lejos, pueden haber facilmente unos 4 o 5 km así que decidimos coger un taxi, de hecho mucha gente estaba haciendo lo mismo. Había una cola un poco larga pero finalmente nos llegó nuestro turno y pudimos montar con nuestros dos perros y todo sin problemas, el taxi era tipo furgón y ellos iban en la parte del maletero. El taxi no tardó nada en llegar hasta la recta que nos acerca el casco antiguo así que nos ahorró una buena caminata.

castillo de sirmioneNos dirigimos la mar de contentos hacia el acceso al casco histórico y de repente lo vimos, ahí estaba aguardando e imponente la gran fortaleza de Scaliger, un castillo del siglo XIII perteneciente a una familia Scala, una dinastía que gobernó en Verona durante más de 100 años. El castillo es un monumento único, es de las pocas fortalezas construidas en un lago y esta encima es el castillo mejor conservado de toda Italia. Sin duda es una maravilla para la vista y un lugar bañado además de por las aguas del Garda, por una larga e intensa historia. Sus torres defensivas, las almenas, las murallas que se introducen aguas adentro forman un enclave difícil de imaginar para alguien que nunca haya estado aquí.

scaliger sirmioneDado la hora que era, poco más pudimos ver en este maravilloso lugar que nos dejó con la sensación de que deberíamos haberle dedicado más tiempo. No podíamos imaginar, ni de lejos, todo lo que podía aportar el Lago di Garda y su corazón Sirmione. Si pudiéramos rediseñar el viaje, eliminaríamos algunos de los sitios que visitamos para dedicarle un par de días a este lugar. Creemos que un par de días por aquí harán que disfrutéis de las vacaciones mejor que en ningún otro lugar, sobre todo si hablamos de ver ciudades. Esa noche teníamos reservado un hotel “pet friendly” en Verona y debíamos abandonar nuestro querido lago.

Verona

Llegamos a nuestro hotel en la ciudad de Verona sobre las 12 de la noche y nos estaban esperando en recepción, agotados dimos nuestra documentación, acariciaron a nuestros perretes y nos dieron las llaves de la habitación. Nos alojamos en el hotel Piccolo en la Via G. Camuzzoni junto a uno de los canales que atraviesan la ciudad. El hotel no está exactamente en el centro histórico pero si que se encuentra bastante bien situado.

Fortaleza de Castelvecchio

Desde el hotel hasta el centro apenas tardamos media hora andando. Tomamos la Stradone Porta Palio, una larga calle que nos lleva directamente hacia el casco viejo, por el camino vamos disfrutando de la arquitectura de esta parte de Italia, casas antiguas, pequeños palacios… se nota que toda esta región era bastante rica.

castelvecchioAl poco llegamos a nuestra primera parada en Castelvecchio, un castillo museo fundado a principios del siglo XX pero cuya fortaleza data del XIV. Nos llama la atención su torre principal y las almenas que se encuentran en la parte del río. Por dentro es aún mejor, cuenta con un gran jardín interior con bastantes fuentes para refrescarse, cosa muy importante con los perros y la temperatura de treinta y pico grados a primera hora de la mañana.

La verdad es que conforme iba pasando el día nos arrepentimos un poco de haber traído a los perros a la ciudad, dicen que en España el verano es sofocante, pero lo de Italia de verdad que no lo había vivido nunca. Aunque nos encante viajar con perros, creo que las ciudades no son lugar para ellos, el ajetreo de la gente, el tráfico, pocas zonas verdes… nada como el campo.

verona con perrosDentro de los jardines de Castelvecchio encontramos varias esculturas que nos encantan y que nos dejan realmente impresionados. Por dentro el castillo es más un palacio que una fortaleza lo que le da un toque mucho más señorial.

museo de castelvecchioUna vez visto el castillo salimos de nuevo a la calle, tratamos de buscar el río y así poder ver la fortaleza y el puente de Castelvecchio desde otra perspectiva. El puente tiene el mismo estilo arquitectónico que la fortaleza y ambos datan de la misma época, seguramente fue construido para poder escapar en caso de rebelión. El puente fue reducido a escombros por los alemanes durante la II Guerra Mundial y fue reconstruido años después fielmente por lo que el aspecto originario no difiere demasiado.

puente de castelvecchioEl río Adigio pasa tranquilo bajo el puente pero con un caudal que nos deja bastante sorprendidos, con sus 409 km es el segundo río más largo de Italia y nace en la frontera entre Suiza y Austria para desembocar en el mar Adriático. Vaya envidia dan estos italianos con sus lagos y ríos.

Puente de la Victoria

Si continuamos en la otra dirección nos encaminamos hacia otro puente, el de la Victoria. Representa la victoria en Vittorio Venetto del Reino de Italia contra el imperio Austrohúngaro durante la I Guerra Mundial y que significó el hundimiento definitivo del imperio.

puente de la victoria veronaComo curiosidad, al frente del ejercito italiano había un general de origen español Armando Díaz que fue de los más exitosos en sus contiendas y principal causante del hundimiento del imperio.

La Arena de Verona

Dejamos atrás el río y nos volvemos a sumerger por las calles de la ciudad en busca de la Arena de Verona. De nuevo vamos expuestos al implacable astro rey que hace que cada paso se convierta en un auténtico suplicio. Menos mal que este país es bien diferente, todas las fuentes de la ciudad están a pleno funcionamiento y eso que no hay pocas. Nos acercamos nos refrescamos, refrescamos a nuestros pobres perros y nadie nos dice nada, claro, están mucho más civilizados.

plaza de la arena de veronaCuando llegamos a la plaza donde se encuentra el anfiteatro nos quedamos perplejos ante tal maravilla. Un edificio de los años 30, pero no de los años 30 del siglo XX, de los años 30 de verdad, de la época de jesucristo. Un edificio con casi 2000 años, allí estaba, impasible al tiempo y al devenir de los hombres. Este edificio con capacidad para 30.000 espectadores acogía los juegos del imperio y atraía a ciudadanos de todas las regiones. Hoy en día es famoso por sus conciertos de ópera.

arena de veronaPero no todo ha sido grandiosidad para este magnífico ejemplar, como comprenderéis, 2000 años dan para mucho. En el siglo XII sufrió una de sus peores épocas cuando un terremoto dejo destruido casi por completo su anillo externo y que, para mas inri, se utilizó como cantera para la construcción de otros edificios.

anfiteatro arena de veronaNo fue hasta el Renacimiento cuando se lo volvieron a tomar con más cariño y comenzaron su reconstrucción. Tan solo por fuera ya te deja impresionado y te das cuenta del poderío del imperio romano. Por dentro no lo pudimos ver aunque muchas veces suele tener instaladas gradas con andamios que le restan todo el atractivo.

La casa de Julieta

Rodeamos el anfiteatro y continuamos por la calle Giuseppe Mazzini hacia el que es, fuera de toda duda, el lugar donde ocurrió la historia de amor más famosa de todos los tiempos. Una historia de amor prohibida entre dos familias enfrentadas a muerte y que terminó con un desenlace fatal. No es otro sitio que la casa de la Julieta de William Shakespeare, el lugar donde se asomaba al balcón a esperar a su amado Romeo. Como cabe esperar, la entrada a la casa de los Capuleto es un auténtico hervidero de turistas, parece la cola para entrar a un campo de fútbol o algo.

casa de romeo y julieta veronaEn realidad, al no ser que seas muy fan de la novela la visita dura apenas 5 minutos, pero es un sitio que obviamente hay que ver.

Plaza del Erbe

Desde la misma calle donde nos encontramos nos dirigimos hacia la Plaza Erbe, la más antigua de toda la ciudad. La Piazza del Erbe está situada en la zona del antiguo foro romano y donde transcurría el día a día de la vida política y económica.

plaza del erbe veronaLa plaza es una auténtica pasada aunque de su pasado romano ya poco queda, tan solo una fuente que es más antigua incluso que el anfiteatro. Los edificios medievales fueron poco a poco sustituyendo a los romanos y su esencia se ha ido diluyendo con el transcurrir de los dos últimos milenios.

palacios de veronaNuestra ruta por Verona estaba llegando a su fin, en realidad se nos quedaron un montón de cosas por ver pero claro, en un viaje de 8000 km hay que asumir que no se puede ver todo, esos viajes molan de vez en cuando pero siempre insistimos que es mejor ver poco y bien que mucho y a medias. Nos quedamos con ganas de más en el lago Di Garda y nos quedamos con un sabor agridulce en Verona.

edificios bonitas de veronaClaro, viajar con perros a las ciudades también te limita mucho pero, es nuestra razón de ser. Nuestra ruta seguía por Italia y nos desplazamos hasta nuestro siguiente destino, Venecia. Una ciudad que llevábamos queriendo ver desde hacía muchísimos años, inmortalizada en miles de postales y películas y que ya adelantamos que no defraudó. Esta vez a Venecia si que le pudimos dedicar un tiempo más que aceptable y que espero que descubráis con nosotros en nuestro siguiente post.

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