Ruta por el dolmen de Soraluze y la cueva de Arpea España / Navarra / Raíces perdidas / Rutas

Si existe una tierra vieja y de leyenda, esa es sin duda la del Pirineo. Las historias que se cantaban por sus valles se remontan tan atrás en el tiempo que ya ni se sabe cuándo se empezaron a contar. Junto a las inexpugnables moles rocosas de Huesca se prolonga otro tipo de Pirineo, un Pirineo menos abrupto y escarpado pero de hermosos valles verdes, extensos tapices de color verde intenso se extienden desde las zonas más baja hasta la cima de las montañas más altas de las tierras navarras. Sus ríos, sus bosques y sus aldeas hacen de esta parte del Reino del Aneto un lugar hermoso como en poco lugares.

chica caballo salvajeEsta es una de las rutas que nos toca hondo, una de esas rutas que hace que algo en tu interior se remueva y quiera manifestarse, es un viejo recuerdo impregnado en nuestro ADN que de alguna manera trata de despertar. Nuestros más viejos ancestros sabían de la magia de estos valles y como herencia nos dejaron toda una ristra de dólmenes, círculos de piedra, túmulos y  cromlechs, toda la cultura megalítica del más antiguo neolítico.

Nuestra ruta hace un viaje por los lugares más sagrados del valle de Aezcoa, ya en los límites de Francia al norte, cerca de la localidad de Orbaizeta al sur y a los pies de uno de los techos del valle, el Urkullu. Se trata de una ruta muy sencilla dividida en dos partes; la primera, las ascensión por las faldas del Urkullu hasta el dolmen de Soraluze y después una sencilla excursión de menos de 1 km hasta la mítica cueva de Arpea. Ambas son dos rutas muy fáciles y perfectas para hacer en familia, incluso la ascensión hasta el dolmen es perfectamente asequible para un niño.

caballos pirineoPara llegar hasta el inicio de la ruta deberemos atravesar la fábrica de armas de Orbaizeta que se encuentra al norte de la localidad con el mismo nombre. Si remontamos por el camino río arriba llegaremos finalmente a una zona de collados a unos 1000 metros de altitud.

caballos salvajes navarraLa fábrica de armas son unas ruinas de lo que fue la Real Fábrica de Armas y Municiones de Orbaizeta del siglo XVIII. Era un aprovisionamiento para el ejército y su proximidad con la frontera francesa hacia que sufriese continuos incendios y saqueos pero siempre volvía a resurgir. Finalmente más de un siglo después se decidió clausurarla definitivamente.

Aquí hay varios sitios donde poder aparcar junto al inicio de la ruta. Ya desde abajo vemos como asoma por encima de todas las cimas el pico Urkullu a 1423 metros de altitud con una corona rocosa a modo de fortín. No será en esta ocasión cuando alcancemos su cima, está vez nos limitaremos a visitar el dolmen en el collado de Soraluze.

La ruta comienza a la izquierda de la carretera por un camino de tierra que se dirige hacia unas pequeñas granjas con animales pastando. Encontramos un montón de caballos por las praderas, tratando de no molestarles demasiado nos acercamos a ellos para echar alguna foto pero al intentar acariciarlos se alejan, son bastante desconfiados.

granja pirineo navarroDurante los primeros metros a penas encontramos desnivel mientras nos aproximamos a una curiosa formación rocosa donde hay una virgen en la parte más alta. Es a partir de este momento cuando el camino empieza a coger cada vez más desnivel a medida que nos acercamos a una zona bastante boscosa, aún así el camino es muy cómodo. Da mucho gusto caminar con tanta hierba alrededor como si de una mullida alfombra se tratara, estos paisajes nos recuerdan mucho a nuestra estancia por las Highlands de Escocia.

camino pradera navarraAl poco nos internamos ya en el bosque, un bosque que luce un magnífico aspecto en pleno otoño con esos colores cobrizos característicos. Sin duda Navarra, es uno de los mejores sitios para visitar en la época de la caída de las hojas. Nuestro paso por la Selva de Irati ya nos dejó completamente cautivados, pero esta zona mucho más montañosa tiene también una magia especial. En realidad todo el Pirineo se viste con sus mejores galas al llegar esta estación, viajar por sus estrechas y serpenteantes carreteras cubiertas de hojas y con los bosques de color naranja y rojo intenso es una experiencia que se debería vivir cada año.

bosque otoño navarraContinuamos caminando montaña arriba, el bosque es bastante frondoso y el sol no es capaz de alcanzar con sus rayos el camino haciendo que la temperatura descienda de manera más que notable. A nuestra izquiera un pequeño arroyo desciende hacia el fondo del valle, no lleva mucha agua, la sequía se hace manifiesta hasta en los lugares más húmedos de nuestra geografía. Pero mucho ha cambiado la cosa desde entonces, parece que la larga sequía de estos últimos dos años ha llegado a su fin y que, con las lluvias de todos estos meses.

bosque magico navarra Al cabo de no mucho tiempo saldremos de nuevo a una nueva zona completamente despejadas de árboles y el camino ganará más inclinación mientras nos acerca al collado de Soraluze. Ante nosotros nos volvemos a encontrar el pico Urkullo que asoma timidamente entre los helechos. Si vais con suficiente tiempo yo no perdería la oportunidad de conquistar la cima de esta cumbre que ofrece una inmensa panorámica de los valles franceses y españoles a ambos lados de la frontera. Nosotros no teníamos tiempo y lo tuvimos que dejar pasar, ahora nos arrepentimos… pico urkuluDesde nuestra posición, las vistas tampoco tienen el mínimo desprecio, las incontables colinas van dibujando una geografía visualmente muy agradable de prados mezclados con masas forestales estrategicamente distribuidas para facilitar el pastoreo. Conforme vamos acercándonos hacia el horizonte vemos como las montañas se van volviendo poco a poco más escarpadas hasta que finalmente vemos, donde se pierde la vista, la crestas rocosas del valle de Hecho ya en tierras aragonesas.

pirineo navarro otoñoPor fin remontamos el collado de Soraluze y llegamos a una amplia llanura a unos 1200 metros de altitud donde un solitario y completamente desnudo árbol nos da la bienvenida al dolmen de Soraluze. Es una zona ideal para descansar y pegar un bocado mientras nos recostamos sobre la mullida hierba bajo nuestros pies. Desde aquí las vistas también son magníficas, el valle de Aezcoa por un lado y el monte Urkullu al otro. Además un sitio genial para sacar el dron y recorrer toda la zona a vista de pájaro; en definitiva, el mejor lugar para relajarse de toda la ruta.

arbol soraluzeJunto a este árbol encontramos el objetivo de la ruta, el famoso dolmen. Hay un montón de rutas por esta zona que nos llevan recorriendo los distintos dolmenes y círculos de piedra de los valles de alrededor. Sin duda la elección del lugar para el de Soraluze no podía haber sido más acertada, situado en todo un balcón al Pirineo.

dolmen soraluzePasamos en los alrededores del dolmen casi dos horas, el tiempo pasó tan rápido que ni nos dimos cuenta. No fue hasta que vimos que el sol comenzaba a esconderse tras el Urkullu, cuando nos dimos cuenta de la hora que era. A penas quedaban dos horas más de luz y aún nos quedaba por ver la cueva de Arpea.

Bajamos a toda velocidad por la ladera del collado en dirección a donde teníamos las furgos aparcadas, los caballos ya no estaban, seguramente al caer la tarde se refugiarán en algún establo de la zona. En cambio, si pudimos ver algunas vaquitas pastando tranquilamente bajo las últimas luces.

vacas navarraTomamos de nuevo la carretera en dirección hacia la frontera hasta un amplísimo altiplano donde encontramos un cruce. El cruce se encuentra justo en un cromlech de piedras, más tarde volveríamos a verlo. Tomamos el cruce hacia la derecha y seguimos el camino que serpenteaba a un lado y otro de la frontera mientras circulábamos por tierra de nadie.

frontera francia españa navarraEl camino al poco comienza a descender, cuidado porque por el lado del barranco hay una larga caída y la carretera es más bien estrecha. Seguimos así durante no más de un par de kilómetros hasta que finalmente llegamos a una especie de ensanchamiento de la calzada donde se puede aparcar, está justo al lado de una pequeña cabaña y es el fin del camino. Desde aquí hay que continuar a pie.

camino a la cueva de arpeaEl sendero hasta la cueva discurre por la ladera de las colinas durante aproximadamente 1 kilómetro y medio, no tiene ninguna dificultad y desde el primer momento ya vemos a lo lejos la boca de la cueva. La expectación era máxima, a medida que nos acercábamos veíamos como la entrada era cada vez más y más grande. Realmente se trata de una formación geológica sin igual donde se pueden ver perfectamente los plegamientos de la tierra durante millones y millones de año. Es todo un libro abierto para comprender mejor como funcionan la corteza terrestre.

cueva de arpeaEsta es una cueva mágica, otro lugar del Pirineo mitológico. Según cuenta la tradición, este lugar era refugio de Lamias, mitad mujeres mitad animales. Seres antiguos que se dedicaban a peinar su larga cabellera con un peine de oro. Las historias de estos seres se cuentan por docenas, normalmente los pastores y los lugareños se dejaban encandilar por las lamias y no se volvía a saber más de ellos.

casas cueva de arpeaAntes de llegar a la entrada de la cueva llegamos a una pequeña pradera entre el angosto barranco y encontramos una zona de pastoreo con un par de casas de piedra y madera. Es un lugar fascinante, seguramente lo que más nos cautivó fue llegar hasta este lugar con las sombras del atardecer, fuera del confort del sol y con la noche cayendo sobre nosotros. Nos pareció llegar a un lugar mágico, haber traspasado el velo de la realidad y encontrarnos de bruces con un mundo diferente. Aquello no parecía real siquiera.

pastores cueva de arpeaJunto a las pequeñas casetas el arroyo bajaba colándose entre las rocas hasta perderse por el sinuoso desfiladero. Junto al arroyo otra peculiaridad más, esta, más extraña aún, una calzada de cantos rodados que desciende hasta perderse en los matorrales, una calzada como la de los romanos que no entendemos el porqué de su construcción, con sus muros de mampostería perfectamente colocados a ambos lados del camino. Embaucados, pasamos nuestros últimos instantes junto esta entrada al inframundo y regresamos de camino a las furgos.

Desde aquí deshicimos todo el camino de vuelta hasta llegar al cruce de antes donde encontramos el círculo de piedras megalítico, el cromlech de Azpegi. El broche final a esta ruta de la cultura neolítica, un lugar elegido por los ancestros por algún motivo que no alcanzamos a comprender. Un lugar donde una vez caído el manto negro de la noche, el cielo se vuelve estrellado como en pocos lugares. Ahí estaba, la Vía Láctea, nuestra galaxia. Cada vez más y más brillante a medida que nos acercamos al centro de la misma, donde millones de estrellas como la nuestra forman el gran centro neurálgico de la espiral.

cromlech de azpegiQuién sabe que mundos se podrán encontrar ahí, cuántas civilizaciones habrán aparecido, desparecido y vuelto a aparecer durante miles de millones de años… ¿no será que nos creemos únicos en el Universo porque en realidad  no vemos a nadie porque vivimos en una zona rural, sin importancia y remota de toda actividad?

 

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