Kayak entre icebergs: la isla de las ballenas America / Groenlandia / Rutas

Los rayos del sol se filtraban tenues por el polvoriento cristal del albergue iluminando palidamente la habitación, todo estaba en completo silencio, miré la hora y no eran ni las 5 de la mañana. Me deslicé entre las sábanas hacia la maltrecha ventana. El día estaba despuntando entre una ligera bruma. Escarbando la neblina con la mirada descubrí unos inquietantes espectros que nos rodeaban.  

icebergs bahia de NarsaqNos encontrábamos completamente asediados en la orilla, toda una flota de colosales icebergs ocupaban la costa hasta desaparecer en la lejanía. ¿De dónde venían todas estas moles de hielo? Sin duda una de las escenas más extrañas que he visto en mi vida, como enormes buques a la deriva se deslizaban tan lenta y suavemente que casi era imperceptible su movimiento. Tan solo al apartar la mirada y volver al cabo de un rato, uno se daba cuenta que el paisaje había cambiado.

Eran montañas heladas de formas caprichosas, una capa exterior blanca pura como la nieve las cubría, pero con un interior azul intenso como el cobalto que las hacia parecer de otro mundo. Habían llegado hasta la bahía a la deriva desde muchos kilómetros al norte para enseñarnos cuál era el camino, nuestra aventura en kayak comenzaba aquí, en la bahía de los icebergs.

iceberg giganteDespués de un gran trekking por el Valle de las mil flores hasta el glaciar de Kiattut, el viaje comienza en el albergue de Narsaq, una pequeña ciudad de casi 2000 habitantes situada en el sudoeste de Groenlandia, se cree que los primeros asentamientos son de hace varios miles de años aunque la ciudad no sobrepasó los 600 habitantes hasta la segunda mitad del siglo XX, de todas maneras no voy a extenderme más hablando de la ciudad ya que me gustaría dedicare una pequeña entrada en el futuro.

La travesía consta de 10 días en los que recorreremos el complejo entramado de fiordos del sur de Groenlandia, aproximadamente se recorre de media unos 13 o 14 km al día, tardando alrededor de 4 h y media. Hay dos días que no se rema porque se repite noche en dos campamentos y en los que se realizan actividades de senderismo. El día más duro es uno que se recorren 21 km.

kayak icebergLos kayaks son especiales para mar abierto contando con una gran estabilidad y maniobrabilidad, además cuentan con un timón que se maneja con los pies y que hace que la maniobras sean mucho más fáciles evitando así tener que meter remo. Los kayaks son de dos personas y tienen varios compartimentos para poder guardar todo lo necesario para la travesía.

travesia kayak icebergEn cuanto a la ropa que llevamos, y aquí quiero dar mi nota crítica a Greenland Adventure, nos mandaron un PDF en el cual se aseguraba que llevaríamos un traje estanco pero que finalmente se limitaban a unos trajes impermeables con un chaleco. Hay que recordar que el mar en estas latitudes está a poco más de 2 grados por lo que en caso de caer al agua no sobreviviríamos más de 2 minutos. La excusa que nos dieron es que por un lado en los PDF no ponía nada de que eran trajes estancos, y por otro lado el guía, dijo que ir con traje estanco era una locura porque nos daría una lipotimia por golpe de calor. El caso es que no se correspondía la información del PDF con la realidad.

equipo kayak icebergPasamos las primeras horas de la mañana haciendo todos los preparativos para la travesía, teníamos que llevar todos los kayaks hasta la orilla, cargarlos con las bolsa de comida, tiendas de campaña, ropa… finalmente, antes de mediodía ya estábamos listos para embarcarnos, nunca mejor dicho, en esta gran aventura.

Los inicios fueron bastante caóticos, hasta que logramos hacernos con el control del kayak no hacíamos más que ir a la deriva y desperdigados los unos de los otros, es lo que tiene el no haber cogido un kayak en la vida… Pero al final conseguimos controlar el rumbo y pudimos comenzar el viaje.

kayak iceberg en groenlandiaYa embarcados comenzamos nuestra aventura deslizándonos por la superficie del mar sorteando la gran cantidad de icebergs que nos rodeaban. Ese día la ruta no era excesivamente larga pero la falta de destreza hacia que fuéramos bastante retrasados.

pared de hielo kayakEstábamos emocionados, cada vez que pasábamos entre una de estas gigantescas moles de hielo nos sentíamos realmente insignificantes, además como seguro que habéis escuchado alguna vez, lo que se ve del iceberg representa tan solo un 10% del total del volumen, por lo que el tamaño hacia abajo es diez veces más grande. Y eso se notaba, cuando te acercabas a ellos veías como se extendía una gran masa azul cielo por debajo del agua hasta perderse completamente en la oscuridad.

iceberg azulAl cabo de unas 2 horas y media remando llegamos a la isla de los pájaros, en la bahía de Illeq. Habíamos recorrido aproximadamente unos 8 km y la falta de pericia había hecho que pareciese casi el doble aunque estábamos bastante satisfechos con el primer día. La bahía de Illeq se situa justo enfrente del pueblo de Narsaq, al otro lado del fiordo grande, aún se podían ver algunas luces en la lejanía.

bahia de IlleqLlegamos a la orilla y después de sacar los kayaks del agua, recordar que aquí la marea sube y lo que está seco se inunda en pocas horas, y de sacar todo el material nos pusimos a montar el campamento. Una rutina que se repetiría día tras día hasta el final de la expedición. Primero había que montar el Tipi, una especie de tienda de campaña india que serviría como salón-comedor y después las tiendas individuales.

icebergs en bahia de IlleqTras esto, y como aún era temprano, nos dispusimos a recorrer la isla en la que nos encontrábamos para ver que vistas ofrecía. No defraudaron. Por un lado, el gran fiordo con las grises montañas de Narsaq ofreciendo un majestuoso espectáculo.

Montañas completamente agrestes que, aunque apenas superaban los mil metros de altitud, recuerdan a grandes cimas pirenaicas o alpinas. El viento, la nieve, la lluvia… estás tierras han tenido que soportar durante cientos de miles de años las inclemencias metereológicas más severas , un continuo castigo que se ve perfectamente reflejado hoy en día con su tremenda erosión.

montañas e icebergs de groenlandiaJunto a las cimas aún quedaba algún nevero de la última nevada tardía que quizás viva para ver el siguiente invierno. Esa noche dormimos todos profundamente, si hubo auroras boreales, nadie las vio.

atardecer en groenlandiaAmanecimos con un cielo completamente despejado, y aunque aún hacia algo de fresco, el día prometía que iba a ser bondadoso con nosotros. Después de desayunar, recogimos el campamento y de nuevo nos encontrábamos todos dentro de los kayaks dispuestos a afrontar un nuevo día de travesía.

Este día anticipaba grandes sensaciones, ahora sí que nos íbamos a alejar definitivamente de la civilización. Nos adentraríamos en la Groenlandia más salvaje durante más de una semana. Por delante, una ruta de unos 17 km aproximadamente hasta nuestro siguiente campamento en la cabaña de Ujaraq.

iceberg negroLa ruta seguía el mismo camino del día anterior a lo largo del extenso fiordo, por aquí parecía que el tamaño de los glaciares iba disminuyendo de tamaño poco a poco, pasando de aquellas formas de grandes castillos a formas mucho más desgastadas y caprichosas. Casi se podía jugar a las formas con ellos igual que se suele hacer con las nubes.

Aproximadamente a unos 4 o 5 km de la salida paramos a hacer un picnic en una pequeña bahia resguardada entre una rocosas colinas, navegando por la costa se veía el agua cristalina con un fondo de rocas y algas de vivos colores. En más de un momento parecía que estábamos navegando junto a las mejores calas de Mallorca o Formentera, un agua tan clara que te atrapaba como cantos de sirena invitando a un último y  gélido baño.

playa de groenlandiaLas paradas para el picnic se realizaban más o menos a mitad de travesía consistiendo en un descanso para dar un ligero bocado antes de seguir. Esto se repetía día tras día y siempre comíamos lo mismo, companaje y sopa de sobre. En realidad no puedo decir que pasara hambre durante todo el viaje.

cala de groenlandiaPor la mañana nos despertábamos y desayunábamos café o té y unas tostadas de pan de guasa. Luego a la hora del picnic companaje y sopa de sobre y finalmente por las noches solíamos tomar un plato caliente que iba desde la pasta hasta las lentejas. Además Rafanook, nuestro guía, era bastante buen cocinero.

hierba cala articaUna vez comimos, el guía nos llevó hasta lo alto de un pequeño cerro desde donde las vistas del fiordo eran espectaculares y más con un día tan azul. Subimos hasta la parte más alta del promontorio y entonces nos encontramos algo que jamás hubiéramos esperado. Nos hallábamos junto a una serie de tumbas inuits, no eran más que una serie de montículos hechos de piedras apiladas. Nos acercamos hasta los sagrados sepulcros y entonces se veía claramente, entre las rocas apiladas se podía atisbar los restos de un inuit. Perfectamente colocados, todos los huesos formaban un esqueleto humano de no más de 1 metro y medio de altura y, en la zona superior su calavera. Esto fue lo que más me impactó. Nunca había visto un esqueleto humano tan de cerca, y estaba ahí, cualquiera podía profanar sus restos y robarle la calavera.

tumba inuitCon el mismo respeto que nos acercamos nos alejamos hasta el siguiente túmulo situado en un altozano con unas espléndidas vistas del fiordo. Estos enterramientos junto al mar eran de niños inuits. ¿No es este, si acaso, el mejor lugar para pasar la eternidad? La travesía continuaba a lo largo del fiordo, ya habíamos hecho más de la mitad del trayecto y los icebergs cada vez estaban más dispersados a lo largo de toda la lengua de mar, de repente, un grito nos puso a todos en alerta.

ballena chorro agua A escasos metros de nosotros algo se estaba moviendo. No se veía nada hasta que, de pronto, un gran chorro de agua surgía del agua hacia arriba con un pequeño geiser. ¡Ballenas! ¡Ballenas! No lo podía creer. Rafanook nos advirtió que estuviéramos bien atentos porque pronto la veríamos.

Al parecer las ballenas salen a la superficie y mediante un proceso de respiración pulmonar, son mamíferos, expulsan aire ocho vceces a través del espiráculo creando ese curioso efecto de geiser. Después de la última respiración es cuando se vuelven a zambullir hacia las profundidades y en ese momento asoman parte de su lomo y cola. Un gran espectáculo. Que gran maravilla son estos animales, la naturaleza nunca deja de sorprenderme. 

cascada groenlandiaDespués de la emoción paramos de nuevo a hacer el último descanso junto a unas pequeñas cascadas que caían hasta el mar. Dimos un bocado rápido y uno de nuestros compañeros, Manuel, aprovecho para darse un refrescante baño bajo el chorro de agua. ¡Eres un valiente Manuel! baño cascada groenlandiaAl llegar a un pequeño cabo, giramos a babor y nos colamos por a través de un pequeño fiordo que se iba estrechando a medida que nos adentrábamos. Aquí los icebergs prácticamente habían desparecido por completo, salvo algún trozo de hielo a la deriva. Al final del estrecho estuario nos esperaba la cabaña de Ujaraq.

La cabaña de Ujaraq, conocida como la cabaña del cazador, pertenece a un inuit que apenas aparece ya por allí, hoy en día se ha convertido en una especie de refugio para los aventureros que por allí se acercan. En realidad nadie le ha pedido permiso nunca al dueño.

grupo de greenland adventureDesembarcamos en una pequeña playa y después de descargar todo el material nos acercamos a ver la cabaña. Realmente no estaba nada mal, era una pequeña casa de madera en un lugar idílico y con unas magnificas vistas del fiordo. Por dentro era ya otra historia, literalmente el polvo se estaba comiendo la casa, por no hablar de la ingente cantidad de trastos que había dentro.

cabaña del cazadorTodos nos pusimos manos a la obra para darle un repaso a la estancia, unos barrían, otros sacaban fuera las polvorientas alfombras y los demás recogían lo que había tirado por el suelo. De todas maneras, y fijándonos en las fotos de la pared, la casa había conocido mejores tiempos. Nosotros decidimos que esa noche también montaríamos la tienda y amaneceríamos con las mejores vistas del fiordo.

Llegados a este punto, en el segundo día de travesía era necesario un poco de aseo personal así que más de uno intento bañarse en la playa para quitarse la suciedad de encima, al final ni chicarrones del norte ni nada, solo nos atrevimos a meternos Lorena y yo. ¡Por dios! El agua estaba tan congelada que no te dejaba ni respirar, entrabas y salías corriendo y las extremidades se te entumecían. Al menos podemos decir que nos hemos bañado en el ártico. baño en el articoJunto a la cabaña había una pequeña montaña, era un macizo redondeado de apenas 120 metros de altura pero que estaba tan al alcance de la mano que no pudimos resistirnos a coronar su cima. playa de UjaraqUn pequeño sendero subía entre la hierba por su cara norte en diagonal a través de un pequeño collado. A nuestra espalda, y sin apenas haber ascendido nada, las vistas ya eran increíbles. El fiordo por el que habíamos llegado hasta aquí cada vez iba cerrándose más y más hasta que parecía que no tenía salida, pero detrás de un poco de tierra se veía agua de nuevo. Posiblemente habría algún tipo de paso. fiordo groenlandiaNo tardamos ni media hora en llegar a lo más alto del promontorio y, desde luego que mereció la pena. Ante nuestros ojos se abría una nueva perspectiva para los días venideros. Ante nosotros, el final de nuestro fiordo, finalmente no tenía salida lo que nos hacia preguntarnos como iba a continuar la ruta a partir de ese momento. ¿Habíamos llegado a un punto sin retorno? Por más que mirábamos no encontrábamos ningún paso posible. Un poco más adelante se veían dos pequeños lagos antes de abrirse de nuevo a un lago mucho más grande que desde aquí tampoco se divisaba la salida. La duda nos corroía, ¿cómo diablos íbamos a llegar hasta el otro lado?frente glaciar En la lejanía, como si fuera un enorme mar de nubes, alcanzábamos a ver la enorme lengua glacial de Qarelagdlit y todos los icebergs flotando a lo largo y ancho del gran fiordo. Este era el final de la tierra, a partir del glaciar comenzaba de nuevo el inlandis que se extendía hacia el norte a lo largo y ancho de cientos de miles de kilómetros cuadrados.

Bajamos al atardecer a la cabaña y llegamos justo para la hora de la cena. Esa noche pudimos cenar bajo un techo y sentados a la mesa, éramos unos auténticos privilegiados. Dentro de la casa se estaba muy caliente para nuestra sorpresa y, afuera, el sol se estaba escondiendo y la temperatura debía rondar los 5ºC con un viento infernal que daba una sensación térmica de bajo cero. El día siguiente comenzaba de nuevo la aventura y la incertidumbre de no saber como íbamos a seguir adelante.

interior cabaña ujaraqNos despertamos a una buena hora y nos dimos un gran banquete dentro de la cabaña del cazador, tan solo llevábamos tres días alejados de la civilización y, el poder estar comiendo bajo un techo, nos parecía todo un lujo. De nuevo, los que habíamos decidido montar las tiendas empezamos a recogerlo todo y en menos de 2 horas ya estábamos navegando.

kayak en lagoNo tardamos ni 15 minutos en llegar al final del fiordo, y fue entonces cuando nos dimos cuenta de lo que pasaba, no había salida y nos tocaba portear los kayaks a través de la tierra hasta el otro fiordo. Nos la habían jugado bien…

Tres eran los porteos que había que hacer; el primero, desde nuestro fiordo hasta el primer lago. A partir de ahí pasaríamos los kayaks por el lago hasta la tierra otra vez. El segundo porteo, el más fácil y divertido, solo había que arrastrar por la hierba los kayaks hasta el segundo lago a unos escasos 100 metros. Y el tercer porteo, el más penoso, había que coger el kayak entre 6 personas como en el primero y llevarlo durante un rato hasta el lago más grande que vimos el día anterior. Pese a todo, nos lo pasamos muy bien.

porteo de kayaksDe nuevo en aguas abiertas continuamos la navegación por el lago más grande que finalmente resultó no ser un lago, si no un pequeño refugio de un fiordo mucho más grande, el de Bredfjord, que aguardaba al otro lado de las montañas.

A partir de este momento, la travesía se volvió un poco monótona mientras cruzábamos de un lado a otro del gran fiordo a lo largo de 5 km. Estábamos a punto de, ahora si, de llegar a la conocida isla de las ballenas junto al frente glaciar de Qaleragdlit.

expedicion en kayakDe camino decidimos hacer una pequeña parada junto a otra cabaña de cazadores, esta mucho más pequeña para una o dos personas como máximo, a hacer nuestro picnic del día. Allí también había tumbas inuits y de nuevo volvimos a ver los esqueletos bajo las piedras.

Mientras comíamos, algo quebró la tranquilidad que nos acompañaba durante ya varios días, al levantar la vista hacia el otro lado del fiordo de Bredfjord vimos como un enorme buque de la armada danesa recorría el enorme canal. Esto nos recordó la soberanía danesa de estas tierras, aunque no por mucho tiempo.

 fiordo de BredfjordDesde la última parada, no tardamos mucho más de una hora en llegar a la isla de las ballenas, nuestro nuevo campamento y punto de inicio de la ansiada ruta hasta el frente glaciar de Qaleragdlit. El punto fuerte de la expedición por excelencia, el lugar donde agua y hielo se funden en unos de los espectáculos más increíbles de la naturaleza. No tardamos en quedarnos dormidos…iceberg anocheciendo

FICHA TÉCNICA
DISTANCIA: 43  km
DESNIVEL ACUMULADO: 0 m
TIEMPO: 3 días 
DIFICULTAD FÍSICA: Moderado
DIFICULTAD TÉCNICA: Fácil
SUPERFICIE: Mar
PUNTOS DE HIDRATACIÓN Y AVITUALLAMIENTO: Se bebe directamente de los ríos.
mapa ruta kayak

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