El valle de las mil flores y el glaciar Kiattut America / Groenlandia / Rutas

Al fin había llegado el momento; durante varias horas, la monotonía de sobrevolar la inmensidad del Atlántico Norte, se había vuelto insoportable. Pero de repente, algo empezaba a vislumbrarse bajo el mar de nubes, algo insólito e inesperado me arrancó de mi letanía. Abajo, junto a las bravas aguas del océano, se alzaba un enorme muro de hielo dibujando lo que parecía ser el contorno de una isla. Era una isla de hielo, la primera impresión que me llevé fue la de haber llegado al Polo Norte. Estábamos en Groenlandia.

Una vasta planicie helada se extendía formando un enorme e interminable desierto blanco tan solo ensuciado por pequeñas y puntiagudas crestas de roca negra que se perdían entre las nubes y la densa niebla.

groenlandia desde el avión

Entonces no lo sabía, pero pronto me explicaron que esas pequeñas crestas formaban las cumbres de cordilleras de más de 3000 metros de altitud pero que estaban enterradas bajo cientos de metros de nieve y hielo ocultando toda una tierra inexplorada llena de valles y cañones. En ese momento entendí que esta aventura iba a ser distinta a todo lo vivido anteriormente.

Estábamos a punto de tomar tierra, la aeronave viró encañonándose por el fiordo y comenzó la aproximación hacia lo que era básicamente un descampado. El aeropuerto de Narsarsuaq no era más que una larga y polvorienta pista junto al mar custodiada por una maltrecha torre de control, todo restos de la presencia de una base norteamericana de la II Guerra Mundial. Después de 3 interminables días de viaje, al fin habíamos llegado a Groenlandia, la isla de hielo en el fin del mundo.

montañas de groenlandia desde el aire

Recogimos el equipaje y salimos fuera a reunirnos con el grupo, tras una breve introducción nos pusimos en marcha en dirección a un pequeño albergue donde íbamos a dejar todo lo que no fuera estrictamente necesario. A partir de ese momento comenzaba la aventura.

El valle de las mil flores

La ruta del valle de las mil flores es la más conocida y visitada de todo Groenlandia, su cercanía al pueblo de Narsarsuaq y su fácil acceso hacen que decenas de visitantes la recorran todos los años.

pareja valle las mil floresNarsarsuaq, la gran planicie en la lengua groenlandesa, era la principal ciudad en tiempos de Erik el Rojo. Hoy con apenas 160 habitantes no es más que una extensa llanura con casas de madera diseminadas a lo largo del camino que recuerdan cualquier cosa menos un pueblo.

Al norte de Narsarsuaq parte un pequeño camino asfaltado por el que empieza la ruta. Durante unos 3 kilómetros continuamos por este camino, conocido entre los guías de Groenlandia como la carretera de la muerte, hasta llegar al final de un pequeño lago donde encontramos las ruinas de un antiguo hospital de la II Guerra Mundial. Cuenta la leyenda que en este hospital se llevaron a cabo innumerables experimentos con heridos de guerra. Hoy en día tan solo queda en pie una pequeña chimenea que los inuits utilizan para hacer barbacoas.

cañon valle de las mil floresSaliendo de la carretera continuamos por un pequeño sendero, que ahora sí, empieza a internarse por un estrecho y verde valle hacia el glaciar. Mientras lo atravesamos nos llegan a la mente recuerdos de nuestra estancia en Escocia, en realidad esta zona tiene un gran parecido. Por aquí nos encontramos a un niño inuit que por lo que parecía estaba cazando ranas, bastante alejado del pueblo como para andar por aquí solo, le echamos unas cuantas fotos y después me acerqué para enseñárselas pero no quiso, posiblemente intimidado por nuestra presencia.niño inuit pescando

El camino por aquí es lento y pedregoso, parece que estemos caminando por el cauce de un río seco. Al final el valle comienza de nuevo a abrirse y ganamos un poco de altura, llegamos hasta un mirador desde donde obtenemos una increíble panorámica del Valle de las Mil Flores.

hito valle de las mil floresEste es un auténtico valle glaciar, a cada lugar donde diriges la vista uno se da cuenta del enorme poder de erosión de los glaciares. Al fondo podemos ver como un meandro aparece de la lengua del glaciar y se dirige sosegado a lo largo del valle con dirección al mar, parece que se trata de una gran playa de fina arena.  

rio valle de las mil floresEnseguida, la hierba que nos acompañaba durante casi todo el trayecto dando ese aspecto tan colorido, desaparece por completo para dejar un paisaje completamente árido formado por fina arena y roca. Lo que más llama la atención desde luego son las aguas del río, con un color azul turbio que inquieta. Cuando uno piensa en el agua de un glaciar, se le viene a la mente un agua pura y transparente que debe ser la mejor del mundo para beber; pero en realidad, el agua de los glaciares no es apta para el consumo debido a la enorme cantidad de sedimentos que arrastran.  estrecho valle de las mil floresAl fondo, el valle se encañona entre dos grandes paredes de roca que bajan abruptas al encuentro del río, por detrás de ellas el río baja con más fuerza y si echamos la vista un poco más atrás al fin llegamos a vislumbrar un ápice del glaciar de Kiattut.

Numerosas son en estas tierras las lenguas de glaciares empujando, empujando y empujando sin cesar durante miles de años expulsando así el hielo primigenio a las frías aguas de los fiordos groenlandeses. No paro de sorprenderme con la brutal erosión del glaciar excavando en lo más profundo de la tierra y arrastrando todo lo que encuentra a su paso.

Continuamos por un pequeño sendero por lo que parece ser una pradera donde encontramos algunas flores y un poco de algodón ártico, quizás con más lluvias todo esto se cubra de un frondoso tapiz con flores de todos los colores, pero en la época en la que nosotros pasamos por ahí no hacía honor a su recurrente nombre del valle de las mil flores.

chica campo con flores en groenlandiaEn un momento dado no pude resistir la tentación de acercarme a la orilla del río y ver con mis propios ojos las hipnóticas turbias aguas del río glaciar, estando al borde realmente se trataba de un espectáculo, que maravillosa es la naturaleza en todos sus aspectos.

Casi por un impulso, me agaché y metí el brazo dentro del agua y en ese momento como si cien pirañas se estuvieran dando un festín con mi extremidad, noté como el frío me mordía literalmente obligándome a sacar el brazo rápidamente.

rio glaciar valle de las mil floresMás adelante llegamos hasta el final de la ruta de ese día, habíamos llegado al campamento de esa noche y debíamos empezar a prepararlo todo. Aunque en el horario local apenas fueran las 5 pm para nosotros, aún con jet lag, eran las 9 de la noche. Si a todo eso sumamos que llevábamos ya 3 días de trenes y aviones, el cansancio acumulado era demasiado. Las tiendas eran individuales de 2 personas y cada uno debía montar y desmontar la suya cada día, y después, llevarla a cuestas allá donde fuera. Ese día nos acostamos bien temprano, a las 7 de la mañana había que estar en pie; y enseguida cruzamos la orilla de Morfeo en un sueño profundo y reparador que no fue bajo las estrellas, apenas se veían con la claridad, aquí la noche oscura nunca acababa de llegar… 

img_6814¡Aluu! ¡aluu! ¡Kumoorn kumoorn Kalaallit nunaat!, ¡Hola!, ¡hola! ¡buenos días Groenlandia! los gritos retumbaron por todo el valle y enseguida nos despertamos. ¿Qué diablos estaba ocurriendo? Mire rápidamente el reloj… las 5 y cuarto de la mañana… ¿¡pero qué!? Baje con indecisión la cremallera de la tienda y la luz todo lo inundó. Era por la mañana y el Sol estaba bien alto, de nuevo comprobé el reloj y seguía marcando las 5 y cuarto hora local.

Ahí estaba el causante de todo este jaleo, nuestro guía Rafanook estaba plantado en medio del campamento con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja y dándose la vuelta volvió a gritar, ¡Vamos! Es hora de desayunar… Esto no podía ser verdad, la noche anterior dijo que nos levantaríamos a las 7 de la mañana y nos ha despertado 2 horas antes. Hubo quien no se mordió la lengua y renegó a los vientos indignado.

El glaciar Kiattut

Desayunamos rápido y enseguida nos pusimos en marcha, nada más empezar debíamos salvar un desnivel más que considerable. Mientras subíamos veíamos como poco a poco el valle se iba iluminando a medida que el sol avanzaba. Es una gran subida por un sendero que discurre entre rocas y matorral bajo, de vez en cuando para ayudar en el ascenso encontramos cuerdas para atar cabos como las de los barcos. La verdad es que hacen su papel, y sobre todo en la bajada en un terreno tan resbaladizo.chica escalada groenlandia Después de un buen rato de ascensión llegamos al fin a la parte más alta desde donde teníamos unas vistas impresionantes de todo el valle de las mil flores y del fiordo de Narsarsuaq al fondo. Justo en este momento las nubes dejaron paso a la luz y el valle se iluminó por completo como una recompensa de la naturaleza a la ardua ascensión. Las vistas eran completamente espectaculares.

valle de las mil fliores desde lo altoEn realidad esto solo era un aperitivo para lo que no esperaba más adelante. Continuamos nuestro camino entre lomas rocosas con una magnífica vista de las montañas groenlandesas en la lejanía hasta llegar un punto, en el que al girar alrededor de un pequeño cerro, el corazón nos dio un vuelco.

expedicion cerroAhí estaba, una enorme lengua glaciar inmóvil en el fondo de un valle de roca escarbado durante los últimos milenios. Las nubes cruzaban el cielo rozando las cumbres aún salpicadas por los restos de las últimas nevadas, al otro lado las sombras alargadas de un sol aún bajo trataban de cruzar el glaciar creando un juego de luces y colores con el hielo.

img_1379Si tuviera que describir el glaciar con una palabra, esa sería la de silencio. El glaciar de Kiattut simplemente estaba ahí, reposando al fondo del valle. El Kiattut es un glaciar muerto, esto significa que no está ni en avance ni en retroceso, tan solo permanece inerte al paso del tiempo. Gran diferencia con su pasado de arrastre y erosión de la corteza terrestre, tal vez algún día vuelva de nuevo a la vida.

Ante semejante espectáculo para la vista, no cabía otra que sentarse y contemplar las vistas cada cual inmerso en sus propios pensamientos. Me puse a darle vueltas a la cabeza y  fue cuando caí en la cuenta de que este era el paisaje más hermoso que había visto hasta el momento.

glaciar kiattut groenlandiaUna idea se me paso por la cabeza, esto que veíamos era apenas un pequeño brazo de todo lo que había detrás. Aquí comenzaba el hielo groenlandés y desde este punto se extendía hacia el norte casi 3000 km… Aquí comenzaba el inlandis. ¿Cuántos exploradores habrán llegado hasta este punto y habrán sentido el impulso de cruzar el glaciar y continuar por el hielo ártico hasta de nuevo encontrar el mar? ¿Sería acaso posible tal hazaña? ¿Cómo podrían sobrevivir a un viaje de meses y meses en un infierno blanco lleno de trampas mortales? Sin duda sería un viaje hacia el gran norte blanco sin retorno, nadie sabe lo que podría pasar a unos escasos 200 km de donde estábamos. Las tormentas y los vientos huracanados podrían aislar a los exploradores durante semanas mermando sus fuerzas y víveres hasta que la muerte rondara su destrozado campamento.

expedicion glaciar kiattut groenlandiaAl parecer ha habido una expedición que ha cruzado el inlandis de norte a sur y otra de este a oeste. El hombre no puede frenar su ansia de conquista de nuevos mundos y siempre hay algún loco, como los marineros de antaño, dispuesto a morir en el intento.  Pero yo recuerdo cuando cruzamos una pequeña parte de continente con el avión, ahí me di cuenta que el hombre es un ignorante de su propia tierra, puede haber cruzado el línea recta toda la distancia que quiera, además buscando siempre el camino más accesible… pero, ¿que pasa con lo que hay alrededor de esa línea recta cientos y cientos de kilómetros en ambos sentidos? Es como cuando se dice que el hombre ha conquistado los fondos abisales y en realidad tan solo a bajado hasta el fondo del lecho marino y visto lo que hay en escasos metros a su alrededor.

lago glaciar groenlandiaContinuamos la marcha hacia el glaciar, íbamos a bajar hasta el hielo y caminar unos metros por encima. En realidad y retomando el post sobre como viajar a Groenlandia; Tierras Polares se da la vuelta aquí, mientras que Greenland Adventure baja hasta el mismo glaciar.

hielo y rocas groenlandiaLa bajada se hace por un pequeño sendero entre varios cerros, el camino es realmente una pasada bordeando un par de lagos cristalinos y siempre con el glaciar de fondo. Se tarda unos 15 minutos aproximadamente en llegar hasta la morrena del glaciar donde el terreno se vuelve de repente tremendamente abrupto, todo el suelo esta formado por tierra y enormes piedras sueltas que ha ido escupiendo el hielo a su paso. El camino por aquí se hace un poco más complejo y la temperatura también ha comenzado a descender varios grados.

caminando por el glaciarConforme nos acercamos más y más nos damos cuenta de la verdadera naturaleza del hielo, lo que desde arriba parecía un manto blanco casi sin relieve se había convertido de repente en una especie de cordillera de bloques de hielo sin fin. Lo que más llamaba la atención era el azul oscuro del hielo, además la luz del sol lo hacía brillar aún más dándole un aspecto casi irreal. Por fin, pusimos los pies encima del glaciar, comenzamos a caminar por el suelo helado con un calzado que enseguida nos dimos cuenta que no era para nada apto teniendo que extremar las precauciones.

hielo azul groenlandiaMientras caminábamos el guía nos dio el aviso de una zona muy peligrosa donde se había formado lo que se conoce como sifón. Una apertura en el hielo por donde después de una caída circulaba un río subterráneo. Una caída por ese sumidero y te puedes despedir de este mundo, la caída podría ser perfectamente de varias decenas de metros que te mataría; o en el peor de los casos, quedarte atrapado y que el río te arrastre hasta ahogarte y que nunca aparezca tu cuerpo…

beso en un glaciarTan solo caminamos unos escasos 20 o 30 metros por encima del glaciar hasta llegar donde el hielo estaba más limpio lejos de tierra y roca, era todo un espectáculo y una imagen que jamás olvidaré. La verdad es que la naturaleza es tremenda, cada lugar en la tierra es único e irrepetible. Aquí finalizaba el trekking de el primer día de nuestra aventura en Groenlandia, ahora nos tocaba volver sobre nuestros pasos y regresar al pueblo de Narsarsuaq lo más rápido posible y poder coger el barco que nos llevaría hasta la ciudad de Narsaq, lugar de partida de nuestra expedición en kayak.

 

FICHA TÉCNICA
DISTANCIA: 21,93  km
DESNIVEL ACUMULADO: 543 m
TIEMPO: 2 días 
DIFICULTAD FÍSICA: Fácil
DIFICULTAD TÉCNICA: Fácil
SUPERFICIE: Sendero y campo através
PUNTOS DE HIDRATACIÓN Y AVITUALLAMIENTO: Se puede beber directamente de varios saltos de agua.
 kiattut

Comentarios

Comentarios

  1. I could not resist commenting. Very well written! http://bing.net

  2. Estoy alucinada, emocionada, encantada,impresionada,… de toooooodo lo que has escrito Edu sobre nuestra maravillosa experiencia Groenlandesa. No doy crédito a tu exposición. Es una maravilla.Acompañada con fotos únicas, está claro, aunque eso ya se sabía desde un principio. Habiéndote visto sacar imágenes de todos, todos los momentos vividos.
    En fin, qué te voy a decir, que te agradezco muchississimoooo esta exposición, ya que me ayuda a ponerle orden a la travesía pues no sabía bien qué iba antes y después, y sobre todo que te he “robado” algunas fotos, para que las vean mi familia y amig@s estas navidades ya que la calidad no tiene paragón.
    Gracias mil Edu por tu tiempo y cariño expuesto y que sigas siendo feliz (con tus perritos y tu Lorena ;0 )
    María (Martos – la de las piquetas del tipi)

    • Hola María! Que alegría más grande al haber leído tu comentario. Desde luego con lectores así dan ganas de mejorarse cada día. Me alegro mucho de que te haya gustado, y por supuesto que las fotos están a disposición de cualquiera de vosotros. Espero que todo te vaya genial y que sigas haciendo muchas más carreras. Un abrazo!

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