Altiplano de los Campos de Hernán Perea, las colinas del silencio Andalucia / España / Jaen / Rutas

Una vasta altiplanicie se extiende a lo largo de más de 5000 hectáreas por el sur de la península, una enorme llanura desolada situada a más de 1700 metros sobre el nivel del mar de una gran belleza tremendamente dramática. Se trata de uno de los lugares más extraños que hemos pisado, caminar por sus interminables caminos de monotonía abrumadora hace que uno se desoriente con una enorme facilidad. Aquí la vida fluye de manera bien distinta; con las primeras nieves los Campos de Hernán Perea se convierten en un páramo helado, un lugar inhóspito donde la vida desaparece y donde hasta las rocas se entumecen al ser azotadas por las continuas corrientes de aire glacial. No es hasta bien entrada la primavera, cuando los últimos neveros se están fundiendo, el momento en el que la vida vuelve a aparecer.

ovejas pastando en la sierra del seguraNuestro gran viaje por la Sierra de Cazorla y de Segura, 4 días teníamos por delante para explorar a fondo uno de los parques naturales más increíbles que tenemos en nuestra geografía. Parece mentira que estando tan cerca, hayamos tenido la poca vergüenza de no haber venido antes. Teníamos por delante una gran aventura, unos cuantos días y lo mejor de todo, una hermosa y fragante Volkswagen California como casa rodante. La campervan no era nuestra, la alquilamos en un lugar especializado por 85€ al día con seguro a todo riesgo incluido.

Aquí podréis encontrar su web Cartorent

campervan carretera entre el bosqueSalimos de Alicante sobre las 11 de la mañana dispuesto a recorrer los 250 km que nos separaban de la aldea de don Domingo, justo en el límite de los Campos de Hernán Perea en la Sierra del Segura. Aunque el viaje es bastante largo, se tarda unas 3 h largas, el entusiasmo llega conforme nos acercamos a uno de los pueblos más conocidos de la zona, la Puebla de Don Fadrique. Junto al pueblo, un inmenso promontorio de 2383 metros altitud y rey absoluto de toda la cordillera subbética.

acueducto por la Puebla de Don FadriqueNos movemos entre Castilla-La Mancha y Andalucía por una carretera de puerto de montaña, la A-317, que no tarda en ir ganando altura. Las curvas a un lado y a otro son del todo interminables en un serpenteo que nos interna en un paisaje completamente nuevo, los pinos carrascos abandonan la apariencia típicamente mediterránea para pasar a tener un aspecto que más tiene que ver con el paisaje de alta montaña, al mismo tiempo todo un manto verde de hierba reluciente y recién nacida saluda a la primavera que ya ha llegado a esta latitud. Realmente el paisaje nos emociona, es una auténtica maravilla y además tan cerca…

prados por la sierra del seguraUna vez salvada la altura máxima, la carretera vuelve a descender ligeramente para llevarnos a una gran balconada en la que el barranco excavado por el río Zumeta nos prepara para lo que se nos viene encima el resto del viaje. Salvado el descenso del barranco con parada obligatoria para hacer fotos, llegamos a una extensa llanura de campos de cultivo donde se encuentra el pueblo más importante de la zona, Santiago de la Espada.

vistas barranco de zumetaNosotros no tomaremos esa dirección, ya que la verdadera aventura se encuentra justo en el extremo opuesto. Deberemos abandonar la A-317 en un cruce para tomar el desvío a nuestra izquierda por la comarcal JV-7045, una pequeña carretera que nos llevará a través de un valle  atravesando pequeñas aldeas hasta Don Domingo y la entrada a los campos de Hernán Perea.

aldeas por don domingoLa aldea de Don Domingo son apenas unas pocas casitas situadas al borde de un barranco en los límites de la planicie por la que llegamos hasta aquí, lo más conocido del pueblo es el restaurante Don Domingo que es un lugar bastante frecuentado por excursionistas y en la que de vez en cuando hacen alguna concentración de coches clásicos. Cuando nosotros llegamos el restaurante estaba cerrado.

colinas campos de hernan pereaA la entrada del pueblo existe un desvío a la derecha que se interna hacia los campos de Hernán Perea, un pequeño cartel indica que vamos en la dirección correcta. Al parecer está prohibida la entrada con motocicletas y con quads, imagino que será por el enorme ruido que producen y porque suelen salirse de la pista y arrasar por donde van.

Abandonamos la carretera y nos internamos en este paisaje espectacular, atrás queda todo resto de civilización que desaparece en el momento que bajamos con la furgoneta por la ladera del barranco. Quizás en otra época del año este lugar tenga mucha vida y el trasiego de gente sea constante, pero nosotros sabemos que ese día y los siguientes nadie iba a pasar por ahí. No sabemos lo que nos vamos a encontrar más adelante, un lugar tan apartado del resto del mundo, tan desolado y en el que no sabemos si las nieves han desaparecido por completo…

campervan en los campos de hernan pereaNada más descender el barranco llegamos a lo que parece el cauce de una rambla, un pequeño puente cruza el río y el camino vuelve a tomar altura por el otro lado. Nosotros decidimos parar un rato y descansar de todos los kilómetros que llevamos a las espaldas por carreteras realmente tortuosas. El paisaje es una preciosidad, todo está tan verde que uno se olvida fácilmente que se encuentra en el sureste peninsular. Un gran pico aislado en medio de la pradera le da ese toque especial al lugar rodeado de las laderas del barranco. Aquí hay otro camino que en vez de cruzar el río discurre paralelo al cauce, este camino no es el que hay que seguir.

perros en los campos de hernan pereaDespués de un rato descansando al sol, tampoco me encontraba muy bien ese día, decidimos retomar la marcha y ver a donde nos llevaba nuestra ruta. Cruzamos el puente y seguimos el camino montaña arriba entre laderas pobladas de pinos. En la zona más elevada los árboles poco a poco van desapareciendo, ante nosotros se abre un amplio prado con una ruinosa casa de ganado. Al final del prado, situado en línea con el horizonte, aparece una formación rocosa que bien recuerda a las formaciones megalíticas de la prehistoria. Tres grandes rocas formando un triángulos con una pequeña oquedad justo en centro. La magia del lugar comienza a embargarnos, casi sin darnos cuenta llevamos ya un buen rato sin cruzarnos con nadie, ¿acaso nos encontramos en el lugar más solitario del mundo?

dolmen en los campos de hernan perea

De pronto el camino se estrecha y comienza a deslizarse suavemente cuesta abajo a lo largo de un barranco, el arroyo de la Juan Fría. Mientras continuamos por el camino el paisaje nos va gustando más y más, los árboles cada vez son más escasos pero al mismo tiempo se van convirtiendo en auténticos gigantes. Los troncos se alzan varios metros completamente desnudos hasta llegar a la copa donde aparecen las primeras ramas.

california caminos de los campos de hernan pereaEntre todos estos árboles buscamos uno en particular, el Pino Galapán es la estrella mediática del parque, sus espectaculares dimensiones lo hacen realmente excepcional. Es considerado uno de los árboles gigantes españoles, el diámetro de su tronco alcanza los 5,40 m y su altura los 39 metros. En realidad el pino Galapán no es muy viejo, unos 400 años, si lo comparamos con otros árboles que se encuentran en zonas más altas de la sierra que sobrepasan los 1000 años de antigüedad. Al parecer esta zona tenía un gran desarrollo a nivel maderero durante la Edad Media, según cuenta la leyenda, la madera para construir la Armada Invencible se extrajo de estos bosques.

pino galapan en los campos de hernán pereaPoco a poco vamos abandonando el cañón para llegar la zona más sobrecogedora de toda la ruta, de pronto el paisaje cambia drasticamente para abrirse ante nosotros una enorme meseta que se extiende hasta donde alcanza la vista. El camino va deslizándose suavemente entre ligeras depresiones y dolinas conformando un paisaje que no podíamos ni haber imaginado. Aún se pueden ver los últimos restos del invierno con pequeños neveros salpicando el paisaje aquí y allá. Llegamos a la zona más llana, al altiplano verdadero; de aquí en adelante el paisaje se vuelve inhóspito, durante los meses centrales de invierno esto se convierte en un verdadero paisaje ártico.

neveros campos de hernan perea

Casi se nos ha echado la noche encima y se nota en la temperatura que comienza a caer en picado, mientras tanto algo llama nuestra atención, al fondo vemos por fin algo de vida. Una pequeña familia de ciervos ha decidido aparecer y aunque guardan las distancias no parece que nuestra presencia les inquiete.

Hasta ahora el camino ha sido muy fácil de seguir, cualquier vehículo podría llegar hasta aquí sin problemas, nosotros nos encontramos en el Refugio de la Cañada Humosa. Este pequeño y pintoresco refugio de alta montaña se encuentra justo en el cruce de caminos que lleva por un lado hacia el nacimiento de río Segura y por el otro hacia el Control de la Rambla Seca (aquí habrá una puerta cerrada que deberemos abrir para pasar y luego volver a cerrar) que se utiliza para controlar que el ganado no se mueva a sus anchas. Esta ruta no es la que nosotros hicimos pero desde luego queda pendiente para el futuro, desde aquí llegaríamos al pueblo de Vadillo Castril.

ciervos en los campos de hernán pereaUna vez en el refugio de la Cañada Humosa abandonamos el camino principal y rodeando la cabaña tomamos el camino que gira a nuestra derecha. Este camino comenzará a descender ligeramente durante varios centenares de metros entre varias colinas. Hasta aquí todo el camino ha sido coser y cantar. El lugar por el que nos movemos ahora es conocido como el barranco del Borbotón y en el primer cruce que encontremos a nuestra izquierda deberemos desviarnos colina arriba. A partir de este momento el terreno se vuelve mucho más complicado y si llevamos un coche bajito podremos tener problemas en algún tramo, sobre todo si ha estado lloviendo últimamente. Nosotros llevábamos una Volkswagen California que es muy baja y pudimos recorrer el camino hasta el final, no sin haber raspado los bajos traseros en más de una ocasión y teniendo que sacar toda la fuerza del motor para no quedarnos enganchados en alguna subida. Si a todo esto le añadimos que era completamente de noche, la adrenalina estaba completamente disparada ante el temor de quedarnos tirados a la primera de cambio.

refugio de cabaña humosa en los campos de hernan pereaEl último tramo para salir de los Campos de Hernán Perea fue sin duda el más complicado de todos y el más largo, parecía que nunca íbamos a poder salir de allí. Mientras tanta había salido la Luna, redonda y brillante iluminaba todo el altiplano con una luz espectral que hacía que pudiéramos verlo prácticamente todo. Pasamos de las suaves y redondeadas colinas y dolinas del refugio de la Cañada Humosa a las ásperas, puntiagudas y rocosas crestas de esta nueva zona. El paisaje era muy extraño con estas formaciones que parecían enormes cadenas montañosas pero en miniatura.

casas abandonadas en los campos de hernan pereaFinalmente llegamos hasta un camino forestal en buenas condiciones que levantó nuestra esperanza de sobre manera, hubo momentos de auténtica tensión, pero finalmente llegamos de nuevo hasta la carretera y al nacimiento de nuestro querido río Segura. Aquí es donde se encuentra el manantial y el inicio del río más importante del sureste levantino que desemboca casi sin agua y maltratado en Guardamar del Segura.

Lamentablemente, era muy de noche como para ver nada, por lo que pasamos de largo y nos dirigimos hacía el lugar donde pasaríamos la noche, el pueblo de Hornos. El día siguiente iba a ser muy intenso conociendo toda la sierra de Cazorla y el propio pueblo de Cazorla.

FICHA TÉCNICA
DISTANCIA: 32,49  km
DESNIVEL ACUMULADO: 549 m
TIEMPO: 3h 56 min   
DIFICULTAD FÍSICA: Coche
DIFICULTAD TÉCNICA: Moderado, con un coche bajo es complicado en algunos tramos
SUPERFICIE: Camino forestal 
PUNTOS DE HIDRATACIÓN Y AVITUALLAMIENTO: A la entrada y salida de la ruta
hernan perea

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.