Glencoe, el valle del llanto Escocia / Europa / Rutas

La gran ruta del Glencoe y las Cuillins de Skye, deseaba hacer esta ruta desde el primer momento que pasé por la carretera del valle más impresionante de toda Escocia.

carretera valle del glencoeEl Glencoe es distinto a todo lo que haya visto anteriormente en cualquier otro sitio, la primera vez que lo ví me dejo impresionado. Es un valle dramático, el sol apenas se deja ver, las aguas de los ríos son oscuras, y los pocos árboles, siniestros.

La carretera A82 es la que atraviesa todo el valle hasta llegar al pueblo con su mismo nombre ya en la costa. El paisaje del Glencoe es de otro mundo, podría parecer que estuviésemos en el fin del mundo, la carretera circula en línea recta por una amplia planicie en la que no hay nada, a mano izquierda y transcurridos unos pocos kilómetros un gran macizo se alza poderoso, aquí las verdes praderas dejan paso a la afilada roca fría y oscura. A medida que atravesamos el valle, se va cerrando más y más hasta que la carretera empieza a serpentear perdiendo nivel y devolviéndonos a la civilización.
valle del glencoe en otoñoPero el Glencoe no acaba aquí, a mitad de recorrido hay un cruce que a mano izquierda, una tortuosa carretera nos guía hacia Loch Etive. Esta carretera te introduce por lo más recóndito del valle durante más de 15 km. A tu lado, siempre fiel, el río Coe que da nombre a este valle te acompañará hasta su desembocadura en Loch Etive.

Una de las leyendas dice que el término Glencoe, significa valle del llanto debido a una gran masacre acaecida en el año 1692. 38 miembros del clan MacDonald fueron brutalmente asesinados por su clan rival, los Campbell, por no haber querido jurar lealtad al nuevo rey, Guillermo de Orange. La masacre sirvió de advertencia para todos los escoceses.

El río Coe excava en el centro del valle desde la época cuaternaria cuando los glaciares comenzaron a retroceder, a su paso deja varias cascadas.

El paisaje a ambos lados es sobrecogedor, grandes montañas y ni un solo árbol, la vida aquí no es nada fácil. La tierra es negra y de las cumbres cubiertas por las densas nubes, el agua cae por las lomas como si fuesen lágrimas por las mejillas de las montañas, se lamentan de lo acontecido.

tres hermanas glencoeSi por algo se caracteriza Escocia es por sus grandes lagos, la mayoría de ellos de origen glaciar no te dejarán indiferente. Aquí los lagos parecen auténticos mares, aquí surge uno de los terrores primarios del hombre sobre un medio que no domina y en el cual se siente totalmente indefenso, el agua. Las leyendas sobre damas del lago y grandes monstruos que se esconden en las profundidades han acompañado toda la vida a los grandes lagos de Europa, cuando te encuentras ante un lago de estos, tan imponente y en un lugar tan apartado de la civilización, algo se remueve en tu interior.

loch etiveAprovechando la visita de unos amigos, decidimos embarcarnos en una ruta a lo largo de los lugares más especiales de las Highlands durante 5 días en los que cada noche acamparíamos en los lugares más mágicos.

Salimos a medio día de Edimburgo con dirección a Stirling, desde aquí abandonamos la autopista y nos adentramos en dirección al Parque Nacional de Trossachs y Loch Lamond. Por el camino nos encontramos con Callender, un turístico pueblecito en el límite entre las Lowlands y las Highlands que bien merece la pena una parada rápida para darse una vuelta.

A media tarde, después de apenas tres horas conduciendo desde Edimburgo, con parada a comer incluida llegamos al principio del valle del Glencoe. Aquí hay una zona que no es muy conocida pero que yo ya tenía vista desde hacía tiempo.

loch tullaSi conducimos por la carretera A82 después de bordear el Loch Tulla la carretera comienza a subir formando “s” y a medida que ganamos altura e lago queda a nuestra izquierda y al fondo del valle, por aquí hay una amplía explanada donde aparcar el coche y tomar una buena foto, lo reconoceréis enseguida porque siempre está llena de turistas. Más adelante, la carretera cambia el paisaje por completo y lo único que vemos en una gran planicie salpicada de pequeños lagos hasta donde alcanza la vista. Aquí hay varios huecos donde poder aparcar el coche; pero eso sí, con muchísimo cuidado, ya que en este tramo la carretera es bastante recta y los coches aquí van muy deprisa. La zona donde paramos está justo nada más cruzar un pequeño puente.

glencoe ski resortA mano izquierda se extiende una zona muy llana con algunos riachuelos y estanques y a lo lejos dibujando el horizonte veremos varios picos con algunos neveros. La ruta en sí no es nada del otro mundo, pero viene muy bien para estirar las piernas un rato, después de tanto coche y para ir preparándonos para el día siguiente.

ruta glencoeExiste un sendero que se puede seguir por aquí y que se va adentrando en el valle aunque no es fácil de encontrar, a nosotros nos costó bastante. Además esta zona es bastante pantanosa con lo que con toda probabilidad, meteréis los pies en el fango más de una vez.

La tarde era espectacular, así que después de pasear por ahí una horita y media, hacernos tropecientas fotos y de llenarnos de barro hasta los tobillos regresamos al coche.

llanuras del glencoeEra hora de buscar un sitio donde acampar, así que nos montamos en el coche y continuamos por la carretera hasta el cruce con Loch Etive. Después de pasar la estación de esquí, la reconoceréis porque hay unas banderas y una bicicleta colgada de un mástil, más adelante veréis un cartel que pone Etive. La carretera sigue recto y vosotros deberéis girar a la izquierda. La carretera aunque asfaltada y en bastantes buenas condiciones, es de un solo carril por lo que más de una vez tendréis que echaos a un lado para dejar pasar a otro coche. La carretera transcurre así durante más de 15 km y tardaréis en llegar hasta el final aproximadamente una media hora así que no desesperéis porque merece muchísimo la pena.

montañas del valle del glencoeA pesar de lo que pensábamos, alguien más tuvo la idea de acampar a orillas del Loch Etive, así que por suerte o por desgracia no íbamos a estar solos. A continuación, si me lo permitís, me gustaría contaros la anécdota que nos ocurrió la primera noche de acampada.

Como siempre, buscando zonas tranquilas y huyendo un poco de los demás campistas decidimos plantar la tienda un poco más cerca del lago, al principio en una zona que había con un poco de grava, pero que a nuestras parejas no les acabó de gustar y la pasamos a una zona al lado en alto que era de hierba. El único problema era que había que cruzar el río por las piedras cargados y era bastante incómodo.

Aún así decidimos que el lugar bien merecía la pena y comenzamos a trasladar todo el equipaje y a montar la tienda. Después de varias idas y venidas, al fin teníamos todo listo en nuestro rincón particular.

acampada en el glencoeDe repente, nos dimos cuenta de que donde habíamos puesto la tienda al principio estaba totalmente inundado y donde estábamos intentando hacer la hoguera, ahora era un río. Estábamos totalmente rodeados de agua en una pequeña isla que apenas tenía el tamaño de un salón de una casa.

Claro, Loch Etive da al mar, y aquí las mareas suben varios metros varias veces al día. Pepe y yo que veíamos en el lío en el que nos habíamos metido, intentamos que las chicas no se enterarán. Con el corazón en un puño nada más que veíamos como aumentaba el nivel del agua por minutos, en dos horas había crecido medio metro en altura. Estábamos totalmente aislados y si seguía creciendo la marea nos tocaría abandonar la tienda y cruzar con el agua hasta casi la cintura hasta un lugar seguro. Cada vez que nos mirábamos nos reíamos del nerviosismo intentando ocultar lo inevitable.

Llegó el momento en que Belén, la pareja de Pepe, salió de la tienda y se encontró con el panorama, nuestro refugio para la noche se había convertido en una isla y el agua que no paraba de crecer amenazaba con echarnos de allí en plena madrugada.

acampada en loch etive en glencoeLa tensión iba creciendo y Pepe que es marinero de la Armada comentó que las mareas son 6h de subida y 6h de bajada, con esa ley en la mano intentamos sacar cálculos para saber más o menos a que hora iba a alcanzar la pleamar. Aferrándonos a que hubiéramos llegado con la marea baja y que no subiera mucho más, tan solo nos quedaba la espera. Lo que hacíamos era poner palos clavados para ver como iba aumentando el nivel, a la 1 de la mañana el último palo que teníamos como referencia estaba inundado y el agua estaba a apenas 30 cm de la puerta de la tienda. Pero no a 30 cm de altura, si no a 30 cm en longitud de la puerta de la tienda. Era un caos, ¿que podíamos hacer en medio de la noche? ¿debíamos abandonarlo todo ahí, echarnos al agua y cruzar hasta la orilla y pasar la noche en el coche? De repente, todo cambió, a la 1 y media volvimos a medir el nivel del agua y el último palo que teníamos como referencia estaba fuera del agua, el nivel había retrocedido al menos 20 cm en apenas 20 minutos.

Por fin podíamos respirar hondo, nos habíamos quedado a las puertas de la catástrofe, media hora más de subida hubiera sido el final de la aventura, pero la naturaleza había sido piadosa con nosotros esta vez. Podíamos bajar la guardia y esa noche dormimos todos como bebés.

rio glencoeLa claridad nos despertó bien temprano por la mañana, el cielo estaba teñido de un azul intenso, la hierba en las montañas de un verde esmeralda se deslizaba suavemente hasta la orilla del lago y el agua cristalina lo reflejaba todo creando una simetría perfecta. El agua se había retirado completamente y todo lo que quedaba era un pequeño reguero de agua que no hacía sino rebosar la suela de las chanclas refrescando los pies.

No se podía haber escogido un lugar mejor, aunque la mañana aún era fría, parecía que un gran día nos esperaba.

chica en loch etive en glencoe

Buachaille Etive Mor

inicio ruta buachaille etive morBuachaille Etive Mor sería nuestro reto ese día, esta conocida zona del Glencoe esta formado por un valle, el Glen Etive, y las montañas que lo rodean, el Buachaille.

Por la carretera A82 en dirección a la localidad de Glencoe y a poca distancia del cruce donde nos desviamos para pasar la noche, existen varios aparcamientos donde comienza la ruta.

El paseo por el Glen Etive es muy agradable ya que apenas tiene desnivel, el río siempre a nuestro lado nos acompañará hasta que lo crucemos para ganar altura. Si continuamos por el valle durante unos 15 km ó más llegaremos hasta Loch Etive, pero no es una excursión con más aliciente que el de caminar con determinación, ya que el paisaje no cambia en absoluto.

sendero por buachaille etive morAproximadamente llegamos al desvio para subir al Buachaille, a la hora de haber dejado el aparcamiento; caminando a un ritmo más bien lento es lo que se puede llegar a tardar. Allí hay un sendero que se desvía a mano izquierda cruzando el río y elevándose de nuevo por la otra orilla que nos acercará hasta la única ruta de subida.

montañas buachaille en glencoeHasta aquí el camino es muy llano y muy fácil, así que es perfecto para hacerlo con niños o con gente con poca preparación física. A partir de aquí la cosa cambia radicalmente, de repente un desnivel de 700 m con una pendiente muy elevada entre resbaladizas rocas y chorros de agua en el que el sendero desaparece en más de una ocasión.

pico buachailleComo las chicas no tenían muchas ganas de subir, Pepe y yo decidimos hacerlo solos con los perros y empezamos a movernos a un ritmo fuerte.

ascension por pedrera a buachaille etive morLa subida no dio tregua durante por lo menos 40 min hasta que al fin llegas a una de las zonas más altas; entonces, a tu izquierda una colina y a tu derecha el sendero desciende un poco para volver a subir fuerte hasta la máxima altitud.

vistas desde lo alto de buachaille etive morPero antes de proseguir la marcha nos deleitamos con las increíbles vistas que teníamos ante nosotros. A cualquier punto donde dirigiéramos la vista el paisaje era formidable. Al Norte las nubes recubrían el Ben Nevis y las montañas que le rodean; al Sur, toda la coordillera del Glencoe y Loch Etive escondido al Sur-Oeste; mientras tanto al Este, la vasta planicie nos hacía sentir inmensos.

La segunda subida se hace en menos de 20 minutos, una vez arriba y a unos 1050 m estaremos en la cumbre y si continuamos hacia delante, desharemos el camino de Glen Etive pero desde las alturas. Ya que estamos aquí habrá que seguirlo.

glencoe desde lo altoLas vistas no dejan de sorprendernos y a pesar de que caminamos rápido, disfrutamos de cada instante. A nuestra derecha una fortísima bajada, y abajo del todo, la carretera que nos lleva a Loch Etive.

El camino por arriba es bastante más corto y mucho más bonito, que duda cabe, pero la ruta es circular así que podemos verlo todo.

las highlands de escocia desde el buachaille etive morAl final del camino vemos a lo lejos el lugar donde tenemos que aparcar el coche pero seguimos por lo menos a 800 0 900 metros así que hay que buscar una bajada. Esto es quizás lo peor de toda la ruta, el camino baja por la cara de la montaña que da a la carretera por un barranco en el que todo son peñascos sueltos, la bajada se puede llegar a hacer muy pesada y una caída aquí es fatal.

highlands de escocia y glencoeDespués de casi una hora de bajada llegamos por fin al parking, aunque este no es el que tenemos aparcado el coche así que nos toca caminar por el borde de la carretera durante algunos cientos de metros. Por suerte esto le ha pasado a mucha gente y hay un estrecho sendero que circular paralelo a la carretera por detrás del guardarrailes.

descenso pedrera por buachaille etive morAl llegar al coche, nuestras parejas no estaban esperando así que decidimos buscarlas por el valle de nuevo sin suerte, tampoco en el coche a la vuelta y el teléfono no lo cogían… mal rollo.

Después de caminar para un lado y otro durante 3 horas y preguntando a la gente al fin aparecieron por el mismo lugar que habíamos llegado nosotros al coche, y es que ante nuestra sorpresa, habían logrado recorrer todo el recorrido completo. La noche lo cubría ya todo como un manto y debíamos volver a nuestra isla si la marea aún lo permitía.

Habíamos cumplido nuestro sueño de pasar dos noches en el Glencoe; fue una experiencia inolvidable que disfrutamos desde el mismo momento en que empezamos a planearlo. Espero que Belén y Pepe lo disfrutaran tanto como nosotros. El Glencoe es el lugar más impresionante de todo Reino Unido y con diferencia. A nosotros nos dejó “stunning” como dicen por allí desde la primera vez que pasamos por allí. Significa tanto para nosotros que hasta decidimos bautizar con ese nombre a nuestro perro.

ocaso en el glencoe

FICHA TÉCNICA
DISTANCIA: 10,7  km
DESNIVEL ACUMULADO: 671 m
TIEMPO: 5 h . 
DIFICULTAD FÍSICA: Fácil durante todo el valle y moderado en la ascensión, requiere un mínimo de resistencia
DIFICULTAD TÉCNICA: Moderado, no recomendable para niños pequeños.
SUPERFICIE: Sendero
PUNTOS DE HIDRATACIÓN Y AVITUALLAMIENTO: No

glencoe

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