Muro de Adriano, la última frontera de la civilización. Europa / Inglaterra
Una de las grandes fronteras del Imperio Romano, se extendía desde el Mar del Norte hasta el Mar de Irlanda; 117 km de roca, 3 metros y medio de altura y 3 metros de ancho que dividía Gran Bretaña en dos. Al Sur, Roma, la civilización; al Norte, los bárbaros y la oscuridad.
 
El muro fue mandado construir por Publio Elio Adriano, emperador de Roma entre los años 117 y 138 de nuestra era. Adriano no es recordado por sus grandes campañas militares en los confines del mundo conocido, su política se basó en la de la consolidación del Imperio.
 
Aunque no se sabe a ciencia cierta cual fue la verdadera razón de su construcción, varias son las hipótesis que más fuerza cobran. Una de ellas, la de fortificación militar, es una de las más evidentes aunque no por ello la única. También parece ser que una de las grandes funciones que tenía era la de control de la isla de Gran Bretaña a nivel aduanero, de manera que todo lo que pasase por allí quedara registrado y tuviera que pagar tributos. Y otra de las funciones que va cobrando más fuerza es la de, en tiempos de paz, los soldados debían mantenerse ocupados en algo para evitar su amotinamiento y que mejor que mover piedras durante 8 o 9 años.
Sea como fuese, lo que queda claro es que el muro de Adriano fue una de las más grandes obras arquitectónicas del mundo romano, que simbolizaba el poder de Roma y que cambio para siempre la vida y el paisaje al Norte de Inglaterra.
 

El muro de Adriano se extiende de Este a Oeste a lo largo de todo el Norte de Inglaterra por lo que a lo largo de sus más de 100 km de longitud, muchos son sus puntos de interés. Nosotros fuimos a la zona central del muro, esta es la parte del muro en la zona más salvaje alejada de cualquier población de la época.

 

El muro serpentea a lo largo de las colinas muchas veces al borde de barrancos en un paisaje que se ha visto inalterado en los últimos 2000 años. A pesar de lo que puede parecer en un principio, esta última gran frontera al Norte del Imperio no era un lugar aislado del mundo sino más bien todo lo contrario, el muro era una de las zonas más cosmopolitas del Imperio. Aquí había soldados, artesanos, canteros, comerciantes de todas las provincias romanas. Muchos son los restos arqueológicos que así lo demuestran, vajillas del norte de África, cristales de Germania e incluso una hebilla de marfil de la India.

Aproximadamente cada 10 km se situaba un fuerte y cada kilómetro y medio debía haber una puerta. Alguno de los fuerte más conocidos que hoy en día se pueden visitar es el de Chester.

Con la caída del Imperio, el muro dejó de tener utilidad y poco a poco quedó en el olvido. Cuando ves el muro por primera vez te da la sensación de que no debía ser muy útil como fortificación ya que apenas tiene un metro y medio de altura, pero esto se debe a que durante cientos de años el muro ha servido como fuente de recursos para otras edificaciones como prioratos, iglesias, castillos e incluso casas. El expolio del muro ha sido en toda su longitud y hoy en día sólo queda la sombra de lo que en su día fue una de las fronteras más imponentes.

Una de las mejores zonas para visitar el muro es en Housesteads cerca del parque nacional de Northumberland. Si recorremos la carretera B6318 en dirección a Carlisle, pasado el fuerte romano hay una posada llamada The Twice Brewed Inn, justo ahí un camino sube a mano derecha hasta un aparcamiento desde donde podremos empezar el recorrido. Nosotros recorrimos un par de kilómetros del muro y la experiencia fue fantástica, aunque también podéis llegar hasta el fuerte romano desde aquí que esta a poca distancia. Mucha es la gente que recorre el muro de punta a punta llegando hasta convertirse en una peregrinación. Caminar por su trazado, palpar cada roca y ver como el paisaje sigue intacto te traslada atrás en el tiempo.

El día que nosotros visitamos el muro, los elementos parecieron ponerse de acuerdo para hacer la experiencia aún más intensa. Era Otoño tardío y una ola de aire frío se descolgaba desde Escandinavia, era uno de los últimos días de sol que íbamos a disfrutar en bastante tiempo y aunque hacía mucho frío mereció enormemente la pena.

Otra de las ventajas de visitar el muro en temporada baja es la poca afluencia de turistas, además los colores del otoño amarillos y rojizos de la hierba como una gran alfombra hasta donde la vista alcanza hace de este paisaje un lugar único.

 

 

 

El trazado del muro sube y baja colinas sin cesar, los romanos supieron aprovechar muy bien la geografía del terreno para que jugara a su favor. A pesar de esto no debes preocuparte si viajas con niños ya que no tiene ninguna dificultad.

 

Información del fuerte romano de Housesteads

Precio: 3’80£ (niños) – 6’40£ (adultos)
Horarios: 10 – 18h (del 1 de abril al 30 de septiembre), 10 – 17h (del 1 de octubre al 2 de noviembre), 10 – 16h (del 3 de noviembre al 29 de marzo). Cerrado el 24, 25 y 26 de diciembre, y el 1 de enero.

 

 
Como llegar al Muro de Adriano
 
Transporte público: El autobús AD122 prácticamente te lleva por todo el recorrido del muro con muchas paradas. El precio es para un día entero con la posibilidad de parar y volver a subir las veces que se desee, 12 GBP por adulto y 6 GBP por niño. Desde Edimburgo hay que coger el tren hasta Carlisle o hasta Newcastle-on-Tyne, desde allí con el bus local hasta Hexham o Haltwhistle.
 
Alquiler de coche: La mejor compañia es Enterprise, se encuentra en Leith Walk y a parte de su competitivo precio, si les llamas y les dices que quieres alquilar un coche ellos mismos te vienen a recoger y al devolver el coche ellos te llevan a tu hotel o donde quieras.
 
Excursiones de un día: También existe la posibilidad de reservar un tour en castellano desde Edimburgo para realizar una vista guiada. Estas empresas están muy bien y las encontrarás a lo largo de la Royal Mile.

 

 

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