El pueblo más encantador de la República Checa, Cesky Krumlov. Europa / República Checa
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Este título no hace honor a esta legado tan maravilloso y espectacular, que desde el primer momento que lo ves te traslada a otra época. A la época medieval donde esos cuentos que leíamos cuando éramos pequeños, de princesas encerradas en la torre y un príncipe azul, apuesto y valiente, toman vida. Y es que no es para menos decir que es una ciudad de cuento!

Cesky Krumlov se convierte en la ciudad más bella de La República Checa y mérito no le falta, reuniendo estilos arquitectónicos medievales renacentistas, góticos y barrocos.

Se encuentra en la Región de Bohemia Meridional siendo la antigua región de la rosa de los cinco pétalos de los Rosenberg, la nobleza más rica e influyente del país en la edad media.

La rosa de los cinco pétalos no fue escogida de forma casual, ya que ese número hace referencia a los cinco estados que tenía esta familia bajo su soberanía siendo Austria, Baviera, Moravia, Silesia y Misnia. Los Rosenberg gobernaron durante unos tres siglos, entre el 1302 y el 1611, por esta razón muchos pueblos adoptaron como símbolo esta rosa de cinco pétalos.

En 1992 Cesky Krumlov fue proclamada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y no es para menos ya que uno de los meandros del río Moldava serpentea por toda la ciudad, abrazándola fuerte y confiriéndole ese aspecto tan idílico.

Una noche de agosto de 2012 cogimos rumbo hacía el sur donde nos aguardaba una grata sorpresa, jamás hubiéramos imaginado que este pequeño rincón cerca de la frontera con Austria fuera tan encantador; porque da igual las imágenes que veas o lo que la gente comente de ella, sólo cuando te encuentres frente a este maravilloso asentamiento cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, podrás hacerte una ideal real de la belleza que brota en cada paso que das.

 

 

Recuerdo una tormenta en mitad de la noche, unos rayos atravesando el horizonte como si se avecinara el apocalipsis, una lluvia incesante, truenos que penetraban haciéndome estremecer mientras avanzábamos por oscuras carreteras secundarias…recordándonos a las típicas películas en las que aún algo peor y tenebroso estaría por venir y como colofón final llevábamos a Marilyn Manson sonando en el coche. No es broma, fue muy real pero en vez de asustarnos ante tales circunstancias eso le confirió más autenticidad a nuestro viaje por tierras checas y ese momento se hizo inolvidable en nuestras mentes.

 

Llegados a nuestro destino, Cesky Krumlov nos daba la bienvenida alejando la tormenta, cesaron los truenos, la lluvia y la oscuridad, dejando una noche para el deleite de los sentidos. Jamás habíamos visto algo igual, parecía que todo se hubiera puesto a nuestro favor como para permitirnos saborear la noche, sentir la calma y amar esta ciudad medieval llena de historia y vida.

 

Lo primero que hicimos fue intentar encontrar alojamiento, esa noche había un concierto y el pueblo estaba de bote en bote. No fue tarea fácil pero al final en la parte alta del pueblo, un poco alejados del centro encontramos una Guest House, esperaban un huéspedes rusos que al parecer no llegaban, por lo que finalmente nos quedamos nosotros.

Una vez que nos habíamos instalado salimos a recorrer la zona cámara en mano. Nos encanta la fotografía nocturna, y aquí puedes dar rienda suelta a tu imaginación. A pesar de el overbooking de los hoteles, la gente se fue pronto a dormir con lo que pudimos disfrutar de una apacible noche en soledad. Caminar junto al río de noche con las fachadas de las casas tenuemente iluminadas y sin un solo ruido fue una muy grata experiencia.

 

Siempre recomiendo, si tenéis la oportunidad, ver por primera vez las ciudades de noche, esos núcleos antiguos característicos por esa luz amarilla, la tranquilidad de la oscuridad, ya no está el bullicio de la gente ya sólo hay calma y una estampa preciosa que poder contemplar.

 

Sólo estuvimos un día, la noche que llegamos y al día siguiente tomamos rumbo a nuestro siguiente destino que sería Austria, al que dedicaremos un post más adelante, por lo que no pudimos examinar y perdernos por esas callejuelas, tabernas, tiendas de artesanía y restaurantes pintorescos como se merecía. Pero no dudaremos en volver, ya que quedamos prendados de este mágico lugar y estoy segura que vosotros también quedaréis enamorados y con ganas de repetir.

 

Al día siguiente por la mañana, nos levantamos a una hora más o menos decente, el sol brillaba alto y la temperatura era totalmente veraniega. Las calles de Cesky Krumlov se habían llenado repentinamente de turistas de todas las partes del mundo. No podíamos dar un paso sin ver gente desayunando, vagando por las calles y perdiéndose entre el bullicio. El gran ambiente que se disfrutaba en el casco antiguo parecía el de un día de fiesta. Si lo que queréis es disfrutar de una cálida y veraniega mañana que mejor que ir a cualquiera de las muchas terrazas que se extienden a orillas del río Moldava, tomar asiento, pedir una refrescante cerveza checa y relajarse contemplando las vistas.

 

Iglesia de San Vito y la plaza del ayuntamiento

 

MG_2273La visita empezó en la parte más al sureste de la villa que es la zona alta del pueblo, esta zona es la más cercana a la carretera general así que si venís desde Praga seguramente estaréis también aquí. Los edificios y las callejuelas desde aquí ya ofrecen muchísimo, cada casa es única y puedes perder un día entero tan sólo mirando cada detalle de cada casa. Un poquito más adelante, cuándo las calles empiezan a perder altura, existe a mano derecha según bajas un mirador desde el que la panorámica es una auténtica gozada. Todos los tejaditos de las casas con esa teja roja característica en contraste con las fachadas blancas. El pueblo parece sacado de un cuento de los hermanos Grimm.

 

Después de haber estado un buen rato en el mirador, seguimos bajando por las calles y lo primero que nos llama la atención es la gran cantidad de callejones que hay por todas partes.

Más adelante nos encontramos con la iglesia de San Vito, se trata de una iglesia de estilo gótico y con tres naves que empezó a construirse en 1340. La diseño un arquitecto alemán y tardó en construirse casi 100 años con guerra de por medio incluida.

La iglesia, aunque se encuentra un poco escondida por su fachada principal, por el otro lado da al río y es muy bonita. Lo que más llama la atención es el vértigo al levantar la mirada y buscar lo más alto de su torre apuntalada, al estar en un lugar tan estrecho, la sensación es aún de ser más alta. Con sus interminables ventanas ojivales y la pendiente del tejado de la nave principal con dos aguas, la iglesia de San Vito contrasta en medio del pueblo y la hace si cabe, mucho más encantadora. Es la típica iglesia de cuento que, como cabía esperar, es un suma y sigue en este pueblecito de ensueño.

 

Si continuamos recto por la calle principal, al final llegaremos a la plaza mayor del pueblo donde se encuentra el ayuntamiento. La plaza se encuentra rodeada de casitas de todos los colores de estilo renacentista, se encuentra rodeada por el río Moldava y aunque es muy pequeña, es totalmente acogedora. En el centro de la plaza hay una columna barroca como recuerdo a la peste que durante la época más oscura de Europa se llevo miles de almas. El edificio más alto y grande de color blanco es el ayuntamiento, en su fachada se puede observar el escudo de armas que simboliza la victoria en la batalla contra los otomanos.

Puente de madera

Abandonamos la plaza del ayuntamiento para continuar con nuestra visita, hacia el Este esta el puente de madera que comunica con la colina donde se alza majestuoso el castillo. Las vistas desde el puente son del todo inmejorables; el río Moldava, aunque atraviesa esta zona sosegado, río arriba las aguas son mucho más turbulentas y se aprovechan para hacer descenso en Kayak. Nos hubiera encantado hacerlo pero al final decidimos posponerlo y hoy me arrepiento muchísimo, así que si tenéis la oportunidad no lo dudéis.

El castillo

El castillo de Cesky Krumlov es una enorme masa de piedra situado en lo alto de una colina, data del siglo XIII y es una de las fortalezas más grandes de Europa. Varios edificios situados en las colinas más altas del pueblo desde los aposentos de la familia feudal hasta el monasterio hacen de esta estructura medieval un pueblo en sí ya que sus moradores no necesitaban bajar a las calles para nada.

El castillo cuenta con un teatro barroco que es uno de los mejores conservados del mundo, una sala de máscaras, unos bonitos jardines e innumerables salas con multitud de objetos históricos. Cada una de las salas esta decorada con magníficos frescos renacentistas que nos cuentan como la familia de los Rosenberg vivía en una vida llena de lujos y excentridades. Esta familia albergo este magnífico castillo durante más de tres siglos.

Uno de los elementos estrella del castillo es, con perdón del teatro barroco, su inmensa torre que se alza imponente y siempre vigilante sobre los cielos de Cesky Krumlov. La torre esta decorada con frescos y las vistas desde lo alto permiten ver como el Moldava configura caprichosamente la geografía de este bonito pueblo checo. En los jardines del castillo os sorprenderá ver que hay un par de osos pardos viviendo, y esta tradición al parecer viene de hace bastante tiempo, los criaban y luego utilizaban sus pieles para abrigo. Sinceramente me parece una auténtica aberración que un animal tan majestuoso viva confinado entre cuatro paredes para satisfacción de los turistas.

 

La visita al castillo está dividida en tres áreas bien definidas, por un lado la torre y el museo de la torre cuya entrada está incluida dentro de la tarjeta Cesky Krumlov Card; por otro, el castillo en sí que se paga a parte y que cuando se paga se le asigna al visitante un horario de visita guiada en inglés, checo o ruso. En español hay unos folletos explicando la historia. Un dato importante es que no está permitido sacar fotografías en el interior del castillo y además el museo está cerrado los Lunes. Finalmente, los jardines, que son gratuitos.

 

 
 

COMO LLEGAR A CESKY KRUMLOV

El pueblo se encuentra en el Sur del país cerca de la frontera con Austria, a unos 160 Km de Praga. Hay una empresa de autobuses, Student Agency, que cada dos horas tiene salidas por unos 8 €

 

CESKY KRUMLOV CARD

Permite la entrada a los cuatro museos de la ciudad, incluido el castillo, por 8 €. Se puede adquirir en la oficina de turismo en el mismo pueblo.

 

COMER

U Dawu Maryi: Una casa del siglo XVI cerca del puente de piedra con comida tradicional de la zona

 

Barbakan: La mejor carne a la brasa de la ciudad.

 

DORMIR

 

Hotel Ruze: Un antiguo convento de jesuitas en el casco histórico, tiene un aire a parador y es de los sitios más exclusivos.

 

Lo recomendable es alojarse en cualquiera de las pensiones que se reparten por el pueblo o en las “casas de huéspedes” que es como los B&B del Reino Unido.

 

Después de comer nos fuimos de este precioso lugar en dirección a Austria, pero echando la vista atrás por el retrovisor y sabiendo que volveríamos en algún momento de nuestras vidas no muy lejano. Pero aún nos quedaba mucho por recorrer, uno de los países más bonitos de Europa nos esperaba impaciente a la vuelta de la esquina.

 

 

Nos vamos de la República Checa con muy buen sabor de boca a pesar de que los checos no son muy simpáticos, que el servicio no es bueno y que es muy muy caro. El país rebosa historia por cada rincón y solo por lugares como este y como Praga es una visita obligada.

 

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